San Luis Potosí capital, bajo la administración del alcalde Enrique Galindo Ceballos, ocupa el primer lugar nacional en robo de equipo pesado asegurado. Datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) indican que entre abril de 2025 y marzo de 2026 se registraron 286 unidades robadas en el municipio, cifra que supera a demarcaciones como Ecatepec y Puebla.
El reporte también advierte que 74% de los casos en la capital potosina ocurrieron con violencia, proporción mayor al promedio nacional. Aunque el número representa una baja de 11% frente al periodo previo, cuando se contabilizaron 322 robos, la ciudad se mantiene como el principal foco de riesgo para el autotransporte de carga.
La diferencia con otros municipios resulta significativa. En Ecatepec se documentaron 240 robos; en Puebla, 224; y en Querétaro, 179. La concentración del delito en la capital potosina confirma su posición como punto crítico dentro de los corredores logísticos del país.
A nivel estatal, la entidad gobernada por Ricardo Gallardo Cardona acumuló 531 robos de equipo pesado asegurado en el mismo periodo, lo que la ubica en el séptimo lugar nacional. La cifra es menor a los 582 casos del ciclo anterior, pero mantiene al estado entre los de mayor incidencia, solo por debajo del Estado de México, Puebla, Jalisco, Veracruz, Guanajuato y Nuevo León. En este ámbito, 72% de los robos se cometieron con violencia.
Las cifras históricas reflejan una tendencia al alza. En el periodo 2021-2022 se registraron 255 robos; para 2024-2025 la cifra llegó a 582 casos, con una ligera disminución en el último corte. El comportamiento confirma la persistencia del problema, pese a operativos de seguridad.
Uno de los factores que explican esta situación es la vulnerabilidad de la Carretera Federal 57, ruta clave que conecta el centro del país con la frontera norte, en especial hacia Piedras Negras. En territorio potosino, este tramo concentra una alta incidencia de asaltos al transporte de carga.
Reportes del sector advierten un aumento en robos con violencia, tanto de mercancías de alto valor como de productos de consumo básico, lo que sugiere la existencia de redes de distribución ilegal en mercados locales. El modus operandi incluye la intercepción de unidades, sometimiento de operadores y descarga de mercancía.
El 15 de abril, un operador de tráiler murió tras resistirse a un asalto en el tramo conocido como “La Curva del Diablo”, en el municipio de Santa María del Río. El hecho evidenció nuevamente la inseguridad en esta vía, a pesar de la presencia de la Guardia Nacional.
Entre las unidades más afectadas destacan los tractocamiones de la marca Kenworth, seguidos por Freightliner. En cuanto a remolques, las cajas secas registran el mayor número de robos, mientras que los semirremolques tipo tanque concentran más casos acumulados. Algunas categorías muestran incrementos relevantes: el robo de tractocamiones legalizados creció 560%, al pasar de 42 a 277 unidades; en semirremolques legalizados, el aumento fue de 228%.
La incidencia delictiva también afecta a la población en general. En el mismo periodo, San Luis Potosí registró mil 156 robos de vehículos asegurados, lo que la coloca en el lugar 13 a nivel nacional. Del total, 58% corresponde a equipo pesado y pick-up, mientras que los automóviles representan 37%.
El comportamiento mensual muestra que el delito no cede. En marzo de 2026 se reportaron 89 vehículos robados, una cifra similar a la de febrero y superior a otros meses del mismo ciclo.
A nivel nacional, la AMIS reportó 8 mil 767 robos de equipo pesado asegurado en el último año, una reducción de 10% frente al periodo anterior. Sin embargo, 68% de los casos ocurrió con violencia. En total, se registraron 53 mil 122 vehículos asegurados robados en el país.
En este contexto, San Luis Potosí destaca no solo por el volumen de casos, sino por el tipo de unidades afectadas. A diferencia de otras entidades, donde predominan los robos de automóviles particulares, en territorio potosino el delito se concentra en vehículos vinculados a la actividad productiva. Su ubicación estratégica dentro del corredor Bajío-Centro-Norte, junto con su red carretera e infraestructura industrial, la coloca como uno de los principales objetivos para las bandas dedicadas al robo de carga.

