¿Por qué comemos tamales en la Candelaria?

Cada 2 de febrero, las ollas de tamales se vacían y se vuelven a llenar a lo largo de todo el día. Quienes sacaron al niño en la rosca de reyes, esperan sus tamales en la fila para cumplir con su cometido y celebrar la fiesta del día de la Candelaria. Pero, ¿te has preguntado cuál es el origen de esta festividad?

Desde el punto de vista de la religión católica, la fecha está relacionada con la Fiesta de la Purificación, día en que se conmemora la presentación de Jesús en el templo de Jerusalén. En aquella época, los judíos debían llevar a su primer hijo al templo y sacrificar un cordero a los cuarenta días de nacido, y como Jesús era judío tenía que cumplir con dicho requerimiento. Es por esto que en algunos lugares de México, el día de la Candelaria se celebra con la tradición de vestir al Niño Dios y llevarlo a bendecir a la iglesia.

 

Fiesta de la Candelaria

 

Sin embargo, históricamente la fiesta de la Candelaria se originó en la Isla Tenerife, en las Canarias, cuando en el siglo XIV se apareció en el mar un tronco que parecía el cuerpo de una mujer cargando un niño. La iglesia decretó que se trataba de una aparición de la virgen, y desde aquel entonces se conmemora en España la Fiesta de Las Candelas, la cual coincide con la Fiesta de la Purificación.

Tamales en la Candelaria.

Mucho tiempo antes de que los españoles invadieran el territorio que hoy conocemos como México, los mexicas celebraban el inicio del Atlacahualo -inicio de la temporada de la siembra-, donde llevaban a bendecir el maíz que luego sería sembrado como ofrenda a las deidades Tláloc, Chalchiuhtlicue y Quetzalcóatl. Dicha ceremonia también se acercaba al día del nacimiento o presentación del Sol en el calendario mexica – el 12 de febrero-. En estos rituales se servían productos elaborados con maíz, entre ellos los tamales.

Por la proximidad de estas fechas con la festividad de la Virgen de la Candelaria, los frailes españoles vieron esto como una oportunidad de desplzar las tradiciones y mitologías de los pueblos originarios en su misión evangelizadora.

Sin embargo, el que hoy en día los tamales sigan siendo una parte importante de la fiesta de la Candelaria  -y de la alimentación mexicana- es parte de un proceso histórico de largo aliento donde el sincretismo cultural, el choque entre la religión católica y las cosmogonías originarias, y lo que algunos historiadores definen como resistencia cultural, han mantenido ciertos elementos -y transformado otros- del pasado prehispánico.

 

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