Ovidio en la Cumbre

Mi amigo

En la Cumbre de América del Norte hay un colado: Ovidio Guzmán López.

Es inevitable, inclusive si el presidente López Obrador se niega a tratar el tema.

Esto es así, porque la captura del hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán es un aliciente para el gobierno de los Estados Unidos.

Dice López Obrador que en el trayecto que hizo del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles a la Ciudad de México en el automóvil de Biden, no se conversó sobre las peripecias para recapturar a un tipo escurridizo como Ovidio ni lo que ello puede implicar en el tablero del crimen organizado.

En el fondo da igual, porque Joe Biden tiene acceso a información de inteligencia sumamente elaborada y debe contar con un contexto adecuado que le permite tomar decisiones con a partir de evidencias.

Respecto a Guzmán López no se tiene noticia del grado de involucramiento de las agencias norteamericanas en el operativo que se desarrolló en Jesús María y en Culiacán, Sinaloa, pero es un hecho que suelen contar con información que puede hacer la diferencia.

Ovidio en la Cumbre 

Las autoridades mexicanas han señalado que se trató de una acción soberana y sin participación ajena, aunque no niegan que existe colaboración permanente con los vecinos del norte, aunque esta haya quedado algo abollada luego de la momentánea detención del general Salvador Cienfuegos en Los Ángeles.

Guzmán López es uno de los introductores de fentanilo al norte del río Bravo y su grupo tiene presencia trasnacional.

La DEA, por ello, colocó al cártel de Sinaloa como una de las amenazas más serias en seguridad.

Tan solo el año pasado murieron 107 mil personas por sobredosios en Estados Unidos y dos terceras partes fue por el uso de esa droga.

Desde hace meses, la Guardia Nacional y el Ejército han dado pasos en capturas importantes, como las de Antonio Oseguera, hermano de Nemesio Oseguera “El Mencho”, jefe del CJNG.

No hay que perder de vista que estas detenciones suelen alinearse de modo adecuado con las exigencias de Washington.

Más allá de la retórica que impera en Palacio Nacional, de los desplantes antinortemericanos que se escuchan con frecuencia, lo evidente es que Joe Biden ha logrado sus objetivos en dos aspectos fundamentales: seguridad y migración.

México está comprometido a seguir aceptando migrantes deportados, muchos de ellos venezolanos, cubanos, nicaraguenses y haitianos, para que esperen las resoluciones sobre sus posibilidades de asilo.

La postura de Biden 

Es similar a lo que exigió y consiguió Donald Trump, aunque con la diferencia de que Biden, mucho más experimentado, no hace alarde de ello, porque no lo requiere ni le ayuda a nivel político.

Biden, por su parte, cede en asuntos simbólicos, como aterrizar en el AIFA, o en no poner objeciones a las visiones románticas sobre el futuro de la humanidad y del continente.

López Obrador se conforma con avanzar en el discurso y dejar sembrado el mensaje de que está modificando los términos de la realación, aunque no sea así.

Y sí, por supuesto que Ovidio está en la cumbre, por buenos motivos, porque está vez está en la cárcel y más temprano que terde será extaditado a Estados Unidos.


Publicado en Forbes MéxicoForbes México el 10 de enero de 2023.

 

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