Ciudad de México.- El triunfo acompañó al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera. No ocultó su felicidad ni un segundo y más cuando estuvo en la tribuna de la mesa directiva de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión para declarar constitucional la Reforma Política del Distrito Federal.
Mancera, el primer gobernante de la Ciudad de México que no es militante del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que ha dominado la capital del país en los últimos 15 años, logró lo que en su momento, por distintas razones, no obtuvieron sus antecesores: Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard.
Esta vez, con el apoyo de 23 congresos locales donde la mayoría la tiene el Partido Revolucionario Institucional (PRI), la reforma constitucional al artículo 122 se logró tras tres años de negociaciones y es preciso recordar que era uno de los objetivos del «Pacto por México» que llegó con la presidencia de Enrique Peña Nieto.
Ayer, en la Cámara de Diputados, Mancera lo sabía. En sus primeras declaraciones agradeció a todas las fuerzas políticas que lograron que se concretara la Reforma Política del DF. Y es que en los dos años anteriores, por negociaciones de otras reformas como la energética, se quedó en la lista de espera.
«Hoy es un día histórico para el país», así calificó Mancera, ante medios de comunicación, y flanqueado por un luchador incansable de esta reforma: Porfirio Muñoz Ledo quien es el titular de la Unidad de la Reforma Política del DF y jugará un papel clave para la redacción de la Carta Magna de la Ciudad de México.
La cita era a las 11:00 horas y empezaron a desfilar los diputados federales y senadores de la República para lo que sería la declaratoria constitucional. Llegó Miguel Ángel Mancera y entró al Salón de los Legisladores. Se acomodó en el área de invitados y junto con él Muñoz Ledo así como los presidentes del PRD, nacional y local, Agustín Basave y Raúl Flores.
Lo llamó Jesús Zambrano, presidente de la Mesa Directiva a la tribuna, y ahí el jefe de gobierno capitalino intercambiaba sonrisas y comentarios entre los posicionamientos de los partidos que, como Morena, le pedían que la Asamblea Constituyente fuera incluyente.
Antes, en conferencia de prensa, el senador del PRD, pero quien comulga con Morena, Mario Delgado, advirtió del riesgo que existe de que en dicha asamblea la mayoría sean diputados del PRI y con ellos los derechos sociales que se han concretado en la capital del país.
El mandatario capitalino escuchó, por más de hora y media, las observaciones de las distintas fuerzas políticas a nivel nacional, la crítica fue reiterativa, los legisladores no están conformes con la integración de la Asamblea Constituyente, aquella que se encargará de la aprobación de la Constitución de la Ciudad de México.
Sin embargo, entre todos los comentarios negativos, surgió una luz para el mandatario capitalino, «Adiós Distrito Federal, hola Ciudad de México», así inició su discurso Miguel Barbosa, el líder de la bancada de senadores perredistas.
Un discurso que respaldaba totalmente a Miguel Ángel Mancera, sin embargo, el senador realizó un exhorto, para que todos los partidos políticos dejen a un lado sus intereses y procuren por los capitalinos al momento de integrar sus listas para la Asamblea Constituyente.
Y también a esas críticas, el ejecutivo local reviró: habrá una convocatoria amplia, plural e incluyente para la elaboración del proyecto de Constitución Política de la Ciudad de México.
Al mandatario capitalino lo acompañaron algunos personajes afines: Manuel Granados, Consejero Jurídico capitalino; la secretaria de Educación de la ciudad, Alejandra Barrales y el delegado de Gustavo A. Madero, Víctor Hugo Lobo.
Diputados y senadores no perdían la oportunidad de saludar al jefe de Gobierno, tal fue el caso del legislador del Verde Ecologista, Jesús Sesma, quien subió al presidium única y exclusivamente para saludar al mandatario capitalino.
Quienes tampoco perdieron la oportunidad de intercambiar una plática fueron Alejandra Barrales y el diputado federal perredista, Guadalupe Acosta Naranjo, líder de Galileo, la corriente interna en el PRD recién creada.
«Hoy se está saldando una deuda, hoy se salda una deuda con la capital, con la Ciudad de México», aseguró Mancera en conferencia de prensa.
El siguiente paso es complicado, aún más complicado que los más de 15 años que ésta reforma había esperado para ser aprobada, aquellas dos propuestas realizadas por los jefes de Gobierno anteriores que se quedaron en la mesa.
Con la Reforma Política del DF bajo el brazo, Miguel Ángel Mancera abandonó, por ahora, el recinto de San Lázaro.

