Ciudad de México.-Las ocho comisiones dictaminadoras de la Constitución de la CDMX han quedado integradas. Tendrán un plazo máximo para instalarse de cinco días hábiles, es decir, a más tardar el 19 de octubre.
A partir de esa fecha la labor de esas comisiones será a contrarreloj, pues tienen hasta el 30 de noviembre para emitir los dictámenes de los temas que les competen o de lo contrario la Mesa Directiva de la Asamblea ejercerá la facultad de atraer el documento y presentarlo al Pleno, dejando de lado lo que haya hecho la comisión omisa.
La integración de las comisiones, incluidas sus presidencias, era el gran debate esperado en la sesión del Pleno del Constituyente, pues los legisladores que formen parte de esos grupos de trabajo conducirán el análisis de la iniciativa remitida por el Jefe de Gobierno.
La junta directiva de cada comisión redactará los proyectos de dictamen y tendrá la tarea de garantizar el derecho de audiencias de aquellos ciudadanos, organizaciones o académicos que presenten propuestas respecto al contenido de la Constitución.
Como si de un reality show se tratara, la culminación del gran debate no se concretaba, primero porque los coordinadores parlamentarios no se ponían de acuerdo en algunos nombres de quienes se sumarán a las comisiones, y luego por la falta de copias para repartirlas entre los constituyentes. La discusión esperada se realizó casi cuatro horas después del inicio de la sesión.
La cereza del pastel llegó en forma de un acuerdo en el que se daba cuenta de los partidos políticos que presidirán las ocho comisiones; tres serán para el PRD, dos para Morena, una para el PRI, una para los designados del Presidente de la República y una para el PAN.
Porfirio Muñoz Ledo, constituyente designado por el Jefe de Gobierno, se hará cargo de una Conferencia de Armonización, la cual tendrá la responsabilidad de revisar los dictámenes provenientes de comisiones, para que no se contradigan entre sí ni invadan la esfera de competencia de la legislación federal.
El reparto del pastel generó la protesta del diputado constituyente de Morena, Jaime Cárdenas Gracia, quien acusó una sobre representación del PRD en las comisiones a pesar de que, dijo, esa fuerza política no fue la más votada. Acusó que a pesar del voto mayoritario obtenido por el Movimiento de Regeneración Nacional, con 22 diputados, a este grupo parlamentario le tocaron solo dos comisiones.
“Con 19 diputados electos, el PRD obtiene tres presidencias, más la coordinación de la Conferencia de Armonización, que presidirá Porfirio Muñoz Ledo. Entonces, se subrepresenta a Morena. Es un acuerdo antidemocrático”, acusó el ex consejero del desaparecido IFE, Jaime Cárdenas.
A los argumentos en contra se sumó la diputada del Movimiento Ciudadano, Esthela Damián, quien advertía que la forma en la que se aprobó ante el Pleno el reparto de comisiones anticipa en el futuro cercano la forma en la que se votará lo sustancial, es decir, cada uno de los artículos de la propuesta de Constitución para la ciudad.
Su cálculo es que habrá un bloque de las grandes bancadas que garanticen la mayoría calificada; una vez que estas cierren sus acuerdos llegarán con los grupos parlamentarios más pequeños a imponer sus decisiones. “Eso va a tronar, eso va a generar una crisis cuando vayamos artículo por artículo, porque hoy también se demostró que diputados de diferentes fracciones votamos en libertad de conciencia”, decía la legisladora.
A lo que se refería Esthela Damián es la forma en que los constituyentes de Morena dispersaron su voto a la hora de aprobar el acuerdo para la integración de comisiones. Con 68 votos a favor, 3 en contra y 13 en abstenciones, la Mesa Directiva de la Asamblea daba cuenta del aval por parte de los legisladores presentes.
De los diputados del Movimiento de Regeneración Nacional algunos lo hicieron a favor, otros en contra y los más en abstención. El resultado de ese sufragio tan disperso era matizado al término de la sesión por el coordinador de ese grupo parlamentario, Bernardo Bátiz Vázquez.
En conferencia, Bernardo Bátiz decía que en las negociaciones privadas para la conformación de las comisiones dictaminadoras, Morena no se opuso, pues no le apostaron a retrasar los trabajos de la Asamblea.
Agregó que para ellos el reparto y la presidencia de comisiones “no significa más o menos poder al tener más o menos presidencias de comisiones, eso es lo de menos, no nos importa, por eso votamos algunos a favor, otros en contra y otros se abstuvieron, porque no entramos a esa feria de ver quién está y quién sale en la foto de las comisiones, queremos trabajar”, decía el ex procurador capitalino.
Bátiz Vázquez tuvo que salir así al paso de una serie de rumores que comenzaban a tomar fuerza, en el sentido de que en Morena había una disputa interna por las posiciones en las comisiones dictaminadoras.
El rumor surgió cuando de última hora se ventilaba que el ex consejero del IFE, Jaime Cárdenas, ya no sería el presidente de la Comisión Ciudadana, de Ejercicio Democrático y Régimen de Gobierno, como se había anunciado al inicio del debate. En su lugar, Morena proponía al luchador social Raúl Bautista.
“Ahí lo que consideramos y Jaime Cárdenas así lo evaluó que, en su carácter de un abogado muy prestigiado, con una experiencia legislativa, va a tener una presencia mucho más importante, no como presidente, que le tendría que distraer tiempo para cuestiones de carácter administrativo. Lo queremos más libre para el trabajo propiamente de debate parlamentario, de apoyo a las iniciativas. De mutuo acuerdo aceptó él; entra Raúl Bautista y Jaime estará junto con Raúl trabajando en esa comisión”, decía el coordinador de Morena.
Antes de la aprobación del acuerdo sobre las comisiones, los constituyentes subieron a tribuna para hacer un posicionamiento de sus bancadas respecto al proceso para crear la Constitución Política de la Ciudad.
Adornadas palabras, exagerados acentos o rebuscados conceptos dominaron el ambiente en un salón de sesiones que sólo reunió a 84 de los 100 constituyentes.
El primero en subir en tribuna fue el diputado de Encuentro Social, Hugo Eric Flores Cervantes, quien antes ya había dado de qué hablar cuando intentó entrar a la antigua sede del Senado con un personaje disfrazado de Frankenstein.
Para este legislador, la iniciativa constitucional del Jefe de Gobierno es eso, un producto de terror, similar al personaje literario de la obra de Mary Shelley.
Entre los atildados discursos predominó la crítica de los partidos de oposición al texto que remitió Miguel Ángel Mancera.
Gabriel Quadri, de Nueva Alianza; Santiago Creel, del PAN, y René Cervera, de Movimiento Ciudadano, arremetían contra el proyecto. Acusaban incongruencias, invasión de facultades de competencias federales, así como una redacción que sólo busca mantener el status quo.
Ya los panistas anticipaban en una conferencia de prensa, antes de que iniciara la sesión, que su posicionamiento no sería terso. Santiago Creel, coordinador de los de Acción Nacional, decía que la propuesta del Jefe de Gobierno contradice la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, además de que se carece de un adecuado impacto presupuestario frente a los derechos económicos que otorga.
Durante su conferencia, los panistas se metieron en un terreno escabroso, cuando comenzaron a hablar de los derechos de las minorías. Se les preguntó cómo harían para salvaguardar los derechos de esas minorías cuando son obvias sus posiciones respecto a aspectos como los matrimonios igualitarios.
“Vamos a proteger a todas las minorías en todos sus derechos y todas sus obligaciones; hay temas que ya están sentados y discutidos en esta ciudad. Ustedes saben claramente cuál es la posición del PAN, por supuesto que cuando se abran los debates se fijará esa posición, pero estamos en la inteligencia de que eso está discutido y que es ley de la Ciudad", respondía Santiago Creel.
El que salía al paso de las críticas al proyecto de Constitución era Porfirio Muñoz Ledo, quien destacaba que el proyecto del Jefe de Gobierno tiene un enfoque progresivo, pues privilegia a las personas que más lo necesitan, además de contemplar una política económica redistributiva, principios de austeridad en el ejercicio de la función pública, un nuevo pacto fiscal y una participación más justa de la ciudad en la hacienda federal.
“Preocupa a algunos retrógradas la afectación de intereses creados y una visión del progreso fundado en la reducción de las brechas de desigualdad, lo que es abiertamente contrario al modelo neoliberal imperante. En el trasfondo de las críticas se encuentra el dogma que nos ha azolado durante tres decenios. En virulentos ataques subyace la aversión al Estado social y democrático de derecho; algunos anuncian que pretendemos restaurar el Estado filantrópico, lo que es totalmente ajeno a este proyecto libertario”, decía Muñoz Ledo.
César Camacho Quiroz, coordinador de los diputados del PRI, pronunció un discurso en el que abundó el concepto de chilango. “La chilanga banda no solo es numerosa, sino política, económica, cultural y socialmente imperativa”, decía el también diputado federal y líder de los priistas.
A los otros partidos, les mandaba un mensaje. “Nadie tiene que arriar banderas, sino desplegarlas con vigor y con deseo genuino de debatir y de transigir en lo transigible, con convicciones pero sin dogmatismos, con lealtad hacia sus propias convicciones y principios, aunque sin mezquindades ni visiones de corto plazo”, decía el ex gobernador del Estado de México.
Al término de la sesión Camacho Quiroz salía del antiguo recinto del Senado de la República acompañado de Enrique Jackson, el constituyente que presidirá la comisión dictaminadora de Principios Generales; el mismo Jackson que horas antes fue acusado por el gobernador electo de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, de haber cobrado 2 millones de pesos mensuales por asesorar al saliente gobernador de esa entidad, Javier Duarte, de cómo hacerle para robar.



