Entre abucheos purifican a priistas, panistas y perredistas conversos a Morena

Ciudad de México.- Los simpatizantes y militantes del partido político de Andrés Manuel López Obrador ocuparon esta tarde la Plaza de la República y algunas calles aledañas al Monumento a la Revolución.

El concreto de Miguel Ramos Arizpe y calle De la República estaban tan congestionadas que acercarse al templete era prácticamente imposible. Jóvenes, adultos y niños acaparaban el espacio y comían nieves o sorteaban el paso entre los vendedores ambulantes.

Gorras, banderas, camisetas, pulseras y hasta termos de Morena eran ofrecidos, a un costado del Monumento, con precios que iban desde 60 a 120 pesos. "Llévele, güerita, puede ver sin compromiso", aseguraban los vendedores minutos antes de que AMLO hablara en el escenario.

La Plaza sólo quedó en silencio en cuanto Obrador tomó el micrófono y emitió su mensaje con vistas al 2018. 

El presidente nacional de Morena acusó a Margarita Zavala de orquestar un golpe contra la izquierda, en colaboración con funcionarios de EUA; recordó que esta vez su proyecto político incluye a los empresarios de pequeñas, medianas y grandes empresas; así como también puntualizó que defenderá a los migrantes que padezcan en la Unión Americana.

¿Aceptación o rechazo?

El acto representativo de este día ocurrió desde un inicio, cuando el líder morenista dio la bienvenida a ex panistas, perredistas, priistas e integrantes de otros partidos, que ahora cierran filas junto al tabasqueño y su proyecto rumbo a las presidenciales.

Sin embargo, el público espectador no recibió con agrado que priistas de diversas delegaciones se incorporaran al Acuerdo de Unidad y Prosperidad, signado esta tarde, y mejor le silbaron con gusto al compositor León Larregui y al filósofo Enrique Dussel.

"Chinga tu madre, pinche ratero", le gritaron al presidente del PRI en la delegación Cuajimalpa cuando fue anunciado por el micrófono, así como también lo hicieron con la ex presidenta del PRI en la demarcación Benito Juárez.

Los asistentes reían entre dientes o comentaban a grito pelado "ahora sí los rateros quisieron llegar al partido". La reacción de rechazo se esparció entre los obradoristas, pero la prisa no dio pie a que hubiera mucho eco. 

Asimismo, entre la multitud fue posible escuchar que algunas personas se cuestionaban sobre la aparición "del Barbosa", quien recientemente renunció a su militancia en el PRD y fue echado de la coordinación del sol azteca en el Senado.

Aunque la lluvia amenazó el mitin, no hubo bandera que dejara de ondear o grupos que desalojaran la plancha minutos antes de que acabara el mensaje estrella.

"Con la participación consciente y organizada de todo el pueblo vamos a lograr la cuarta gran transformación del país", aseguró López Obrador a la par que los gritos aumentaban su volumen.

"El problema principal por el que México no sale adelante es el mal gobierno y la corrupción, pero vamos a acabar con eso", sentenció repetidas veces en su discurso.

Obrador dio bienvenida a los nuevos e invitó a que más personas se sumen a Morena durante los siguientes meses. Como era de esperarse pidió el voto por la candidata Delfina Gómez en el Estado de México y se burló de la compra del sufragio en territorios de Eruviel Ávila.

"Ustedes acepten su despensa o sus regalos, pero a la hora de votar ejerzan esa libertad del sufragio y ¡tomen! ¡qué el voto caiga para Morena!", dijo el aspirante presidencial y soltó una carcajada.

De Blanco y ante la multitud, Obrador no reparó en que tres posibles aliados jamás llegaron a la firma de Unidad: Carlos Candelaria, del Partido Encuentro Social; Ifigenia Martínez, fundadora del PRD, y Alejandro Encinas, ex presidente la de Asamblea Constituyente y actual senador independiente.

O sí reparo en ello, consideró innecesario comentarlo durante su discurso. Antes de despedirse, el tabasqueño pidió confianza al pueblo y recordó que la esperanza no debe perderse ante la lucha contra la "mafia del  poder".

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