#ElPitoDeMancera

Ciudad de México.- Imaginemos por un momento cómo fue la reunión de planeación en donde los subordinados de Miguel Ángel Mancera le convencieron de salir a anunciar que su administración impulsaría el uso de un silbato como política de gobierno, para inhibir las agresiones y el acoso sexual contra las mujeres.

Pensemos en una reunión muy ejecutiva, breve, en la sala de juntas del primer piso del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, donde despacha el Jefe de Gobierno.

Quiero creer que alguien más o menos prudente, ese que no busca el aplauso fácil, alertó al mandatario del riesgo de sacar el silbato, de la andanada de críticas que se soltarían, del doble sentido que se usaría en contra del propio Mancera; de las preguntas que vendrían como el costo de cada pito, de la cantidad que se repartiría, etc.

Sin embargo, también pienso en el o la imprudente que salió a defender la estulta propuesta. Seguramente quien respaldó el uso de los pitidos, que hasta incluyó los de color negro para varones, fue autor intelectual de tan boba idea.

Pienso que esa persona habló fuerte y rápido; habrá dicho que el plan era disruptivo; arriesgado, pero innovador, y aplaudido por las mujeres de esta ciudad.

Seguramente ese imprudente subordinado tocó las fibras del Jefe de Gobierno al mencionar una palabra: popularidad. Y entonces, urgido de crecer en las encuestas, de lograr que su nombre resuene a nivel nacional, Mancera compró el proyecto.

El mandatario lo visualizó como un acto propagandístico, un plan que arrancaría el aplauso fácil. Quizás pensó en las críticas, pero las minimizó; habrá instruido a su vocero que controlara la difusión de la nota en los medios de comunicación y matizara la información. De lo que dijeran sus más férreos adversarios ni se preocupó.

No obstante, el mandatario y sus subalternos habrían subestimado a las redes sociales, que durante ayer jueves se convirtieron en una pesadilla para el Jefe de Gobierno. En Twitter y Facebook le dieron una tremenda tunda a Miguel Ángel Mancera; los memes y chistes no se hicieron esperar.

El hashtag #ElPitoDeMancera se colocó en el primer lugar de las tendencias de las redes sociales desde antes del mediodía.

Por supuesto que en el sector femenino las críticas fueron agudas. Lo menos que se dijo de la propuesta fue lo absurda e inoperante que resultaba.

Por supuesto que es lo más tonto que se ha escuchado en años. El “¿Y yo por qué?, de Vicente Fox o los 6 mil pesos de salario sugerido por Ernesto Cordero, han quedado rebasados. #ElPitoDeMancera estará por años en el ideario colectivo como una propuesta insulsa.

Lo que demuestra la pifia de Miguel Ángel Mancera al anunciar su silbato no sólo es la falta de ideas para atender y resolver los problemas de la ciudad, sino también su desesperación y la de su equipo ante la ausencia de proyecto y rumbo. El actual gobierno de la Ciudad de México ha quedado rebasado. La realidad los engulló.

El hecho de que una mujer toque el silbato cuando sea víctima de una agresión, supone dejar en manos de la víctima y de las personas que se encuentren cerca del lugar y el momento, la responsabilidad de actuar.

Si la mujer, por cualquier razón, no logra tocar el silbato y la agresión se consuma, entonces ella habrá fallado; si lograra silbar y hacerse escuchar, pero nadie atiende a su llamado, entonces la sociedad indolente se convertirá en cómplice del agresor. ¿Y el papel preventivo de la autoridad?

Pésimo lema de campaña rumbo al 2018 el que se ha construido el Jefe de Gobierno. #ElPitoDeMancera lo seguirá como un lastre de aquí al final de su administración. Sus adversarios lo usarán para burlarse de él y dejar en evidencia su falta de visión para resolver problemas.

A menos que ese haya sido el objetivo de sacar los silbatos y que no estemos viendo algo que Mancera sí. Porque si se trata de usar propaganda negativa para lanzar un dardo envenenado, para distraer nuestra atención de algo más importante o darle la vuelta a la tortilla, entonces #ElPitoDeMancera ha sido un éxito rotundo y una joya de estrategia digna de enmarcar en los anales de la comunicación política.

#ElPitoDeMancera quizás sea una obra de ingeniería publicitaría construida por un estadista y somos nosotros quienes nos hemos ido con la finta.

Twitter: @negroenelarroz

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