Ciudad de México.-El Día de la Santa Cruz, también conocido como el Día del Albañil es celebrado cada 3 de mayo por los trabajadores de la construcción quienes acostumbran colocar una cruz de madera adornada con flores y papel de china de colores en lo alto de la obra en construcción, previamente bendecida en alguna iglesia adonde acuden a dar gracias por su trabajo.
Los encargados de demoler el templo romano y desvelar la reliquia, la cruz, fueron precisamente trabajadores de la construcción. De ahí que este gremio se asociara desde entonces a este día –aunque al parecer esta relación, al menos en el caso de México, se enfatizó ya en el siglo XX. Así, el Día de la Santa Cruz terminaría también conmemorando a los practicantes de este milenario oficio.
El origen
De acuerdo a crónicas antiguas, el 3 de mayo del año 292, Santa Elena encontró la cruz donde murió Cristo. La emperatriz Elena, esposa de Constancio Cloro, estaba obsesionada en encontrar la Cruz de Cristo, por ello pidió a su esposo la autorización para demoler el templo dedicado a uno de los dioses romanos, construido sobre el monte Calvario, pues estaba segura de encontrar la reliquia bajo el gran templo.
Para ello movilizó a muchos trabajadores de la construcción y precisamente el 3 de mayo bajo los escombros aparecieron no una sino tres cruces, por lo que dedujo que una correspondía a Cristo y las otras a los ladrones crucificados a su lado: Dimas y Gestas.
En México, como parte del sincretismo entre las culturas española y prehispánica, los trabajadores de la construcción adoptaron la cruz para su celebración. Esta tradición data de la época colonial, con la formación de los gremios, y según viejas crónicas fue impulsada por Fray Pedro de Gante.



