Ciudad de México.- A pesar de que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) incrementó el techo presupuestal para 2017 de 191 mil millones de pesos a 204 mil millones de pesos, la Secretaría de Educación no registró aumento alguno.
En la iniciativa de la Ley de Egresos entregada por el titular de Finanzas, Edgar Amador al órgano legislativo, figuraba un monto de 876 millones de pesos, el cual se quedó intacto.
Caso idéntico fue el del Instituto de Educación Media Superior (IEMS), pues sus gastos tendrán que ajustarse a los 924 millones de pesos que les fueron asignados.
El rubro educativo en la capital comprende al Instituto del Deporte, el Instituto Local de Infraestructura Física Educativa y el Fideicomiso de Educación Garantizada, que recibirían 118 millones de pesos, 34 y mil 978 millones de pesos –respectivamente-, para sumar 3 mil 931 millones de pesos; situación que permaneció inamovible.
En contraste la Secretaría de Seguridad Pública recibirá más de 16 mil 399 millones de pesos, seguida de Desarrollo Social con más de 10 mil 284 millones de pesos, con lo que se colocan a la cabeza de las erogaciones destinadas a las dependencias gubernamentales.
La justificación del gasto en materia educativa se sustenta en que, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la Ciudad de México ocupó en 2015 el primer lugar en cuanto al promedio de escolaridad por entidad federativa, pues se ubicó con 11.1%, mientras que la media nacional se encontró 9.1%.
Las instancias con menos recursos asignados fueron: Turismo 114 millones 271 mil pesos, la jefatura de Gobierno con 201 millones 499 mil pesos, así como Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades con 233 millones 888 mil pesos disponibles para el próximo ejercicio fiscal.
Esto a pesar de que la titular de esta última dependencia, Rosa Icela Rodríguez, advirtió a los integrantes de las comisiones de Desarrollo rural, Asuntos indígenas, Pueblos, Barrios Originarios y Atención a Migrantes, del recinto de Donceles, el recorte presupuestal significaría “la muerte del campo”, sobre todo para los pequeños productores de la capital.


