Dos batallas para la Constitución de la CDMX

Ciudad de México.- La reforma política de la Ciudad de México (CDMX) llegó como una imposición de los partidos políticos a la ciudadanía. Durante más de dos años casi todos los expertos (si no es que todos) se opusieron a ella ya que implicaba un derroche de tiempo del legislativo, recursos públicos y capital político que resultó en un cambio constitucional que no va más allá de un nuevo nombre y algunas facultades adicionales para la CDMX.

Lo que realmente le urge a la ciudad es una reforma administrativa que no requería pasar por una reforma constitucional. En fin, la reforma ya se aprobó y en los próximos meses se deberá redactar y discutir una nueva Constitución para la CDMX.

Con la redacción de la carta magna de la ciudad se ha abierto una nueva oportunidad para debatir a profundidad cuáles serán los derechos fundamentales de los capitalinos así como la arquitectura institucional necesaria para gobernar y administrar a esta urbe de manera eficiente y eficaz.

Por ejemplo, en cuanto a la arquitectura institucional una prioridad debería ser cómo diseñar el mejor sistema anticorrupción local del país y cómo reducir los espacios de discrecionalidad de la autoridad (como los cambios del uso del suelo, el uso de efectivo en muchas áreas de gobierno, etc.), ya que esta entidad está entre las más opacas y corruptas del país. Otra prioridad tiene que ser cómo abrir más espacios formales a la participación ciudadana para las grandes decisiones de la ciudad.

Para lograr esto, un grupo de individuos y organizaciones apartidistas, con una historia probada de trabajo a favor de diversas causas ciudadanas, hemos conformado el Colectivo @TúConstituyente para lanzar cinco candidaturas independientes. Esto es con dos propósitos: 1) llevar la mayor cantidad de voces ciudadanas ante el Constituyente, y 2) sumarnos a la lucha de otros independientes para buscar reducir las barreras que el sistema político nos ha impuesto y que resulta en una competencia electoral muy inequitativa.

Sobre este último punto, los 74 aspirantes a candidatos independientes para el Constituyente estamos buscando cómo librar grandes obstáculos para poder obtener nuestro registro. Ya cumplimos con los primeros requisitos administrativos, ahora debemos recabar 74 mil firmas en tan solo un mes. Para dimensionar esta tarea titánica, los delegados de Benito Juárez, Cuauhtémoc y Magdalena Contreras recibieron menos votos para ganar la elección en 2015, y muchos de los actuales asambleístas obtuvieron menos de 20 mil votos para ganar sus curules.

Una gran noticia es que en los próximos días el INE podría aprobar el uso de una plataforma web que facilitaría la recaudación de las firmas de apoyo tras la impugnación por parte de nuestro Colectivo al rechazo inicial de esta propuesta.

El reloj está corriendo y hasta ahora solo podemos recabar las firmas a mano, lo cual nos está implicando mayores costos y dificultad a todos los candidatos independientes. Una de las razones por las que hasta ahora no se había permitido el uso de una plataforma web es que se “requiere de una manifestación individual y libre” de apoyo, lo cual en teoría se valida a través de una firma autógrafa.

Sin embargo, en distintos ordenamientos jurídicos (como el Código Civil Federal y el Código Federal de Procedimientos Civiles, entre otros) se considera a la firma electrónica -como la que se recabaría en la plataforma web- como válida para expresar la voluntad individual y libre de cada ciudadano. ¿Por qué si el SAT o la Secretaría de Economía utilizan tecnologías de punta para recabar nuestros impuestos y realizar trámites, a los aspirantes a candidatos independientes no se nos permite esto? Es más, en el mundo es muy común el uso de las TICs en este campo. Por ejemplo, en Barcelona, España, la actual alcaldesa logró recaudar las 30 mil firmas necesarias para obtener su candidatura gracias a la plataforma electrónica “Guanyem Barcelona.”

Eliminar este tipo de barreras a la participación política de ciudadanos sin partido es la siguiente frontera para la democracia de nuestro país. Los riesgos de no hacerlo, para el caso de la Constitución de la CDMX serían, en el mejor de los casos, que se preservarán las malas instituciones que operan en la ciudad y, en el peor, que habría un mayor despilfarro de recursos y un mayor deterioro de nuestra calidad de vida.

Gabriela Alarcón es Directora de Desarrollo Urbano del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y aspirante a candidata independiente por parte del Colectivo #TúConstituyente.

 

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