Ciudad de México.- La Secretaria de Gobierno de la Ciudad de México, Patricia Mercado, aseguró que la administración capitalina demostrará por escrito y ante la Red de los Derechos de la Infancia en México (Redim) que la intervención en la calle de artículo 123, para desalojar a la población callejera, era necesaria.
La Redim acusó al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, de continuar con las acciones de “limpieza social que tanto lastiman a la metrópoli”.En el escrito publicado por la organización, exigieron una disculpa pública y la recuperación de las pertenencias de quienes habitaban en la calle.
Sin embargo, Mercado afirmó que ya hubo diálogo con la Red por los Derechos de la Infancia en México. "Nosotros vamos a demostrar y estamos demostrando, también por escrito, que la intervención fue una intervención necesaria y conforme al protocolo para atender a las personas en situación de calle”.
Subrayó que el desalojo permitió salvaguardar a un total de 4 niños y atenderlos en calidad de víctimas. “Los niños fueron rescatados de un abuso, de una corrupción de menores que estaba dentro de esas carpas en artículo 123… ahí lo que nosotros hemos planteado es que había un riesgo para los niños, las niñas y las personas en situación de calle”, dijo en entrevista, tras la inauguración del Foro Global: Ciudades y Espacios Públicos Seguros para Mujeres y Niñas.
Aseveró que el actuar del gobierno capitalino privilegió la salud y la integridad de quienes corrían peligro y sentenció que las autoridades no pueden ignorar estos focos rojos. “La autoridad no puede voltear para arriba y decir ‘Si no se quieren ir, yo les traigo comida’. Cuando hay una situación de peligro tenemos que hacer una intervención, y así lo hicimos”.
Mercado enfatizó que fueron respetados todos los protocolos de actuación y resaltó que para tomar la medida fue necesario de más de cuatro meses de investigación y diálogo con diferentes instituciones de derechos humanos.
Añadió que ninguna persona fue agredida al hacer el desalojo. "Había una red de delito que aprovechaba su vulnerabilidad, y que a través del ofrecimiento de drogas los tenía en una situación peligrosa, los niños les servían de parapeto a personas que cometían delitos”.


