La Ciudad de México vive otra jornada trágica en materia de seguridad vial.
Roberto Hernández, un motociclista de aproximadamente 40 años, fue brutalmente atropellado y arrastrado por más de un kilómetro durante la madrugada del 4 de enero de 2026 en calles de la alcaldía Iztapalapa.
Las imágenes del hecho circularon ampliamente en redes sociales y generaron indignación ciudadana. 
El accidente ocurrió en el cruce de Periférico Oriente y Eje 6 Sur (Francisco Múgica), cuando un automóvil color azul, identificado como un Honda City con placas E85-BPC, embistió la motocicleta de Hernández y continuó su marcha sin detenerse, arrastrando el cuerpo de la víctima hasta la calle Ingeniero Félix Palavicini, en la colonia Constitución de 1917. 
Paramédicos que acudieron tras el reporte de operadores del C2 Oriente confirmaron que la víctima ya no presentaba signos vitales al llegar al sitio. 
Indignación social y reclamo de justicia
La escena de horror —con el cuerpo deslizado sobre el pavimento mientras el vehículo responsable se da a la fuga— no sólo conmovió a vecinos, sino que encendió el debate sobre la falta de regulación y control vial en la capital.
Testigos que trataron de alertar a las autoridades consignaron el momento en video, denunciando la ausencia de una respuesta inmediata y la falta de detención del responsable. 
Familiares y amigos de Hernández han exigido que la Fiscalía de Investigación Territorial de Iztapalapa actúe con rapidez para localizar al conductor, a quien califican como un homicida en fuga, y no simplemente un “accidente vial”. 
Protestas y presión ciudadana
La muerte de Roberto impulsó movilizaciones espontáneas en la zona, con motociclistas y vecinos cerrando avenidas, demandando justicia y la presentación del responsable.
Las protestas reflejan un descontento creciente con autoridades encargadas de la seguridad vial y la percepción de que los peatones y motociclistas están en desventaja ante la impunidad de conductores irresponsables. 
El caos vial y sus víctimas en CDMX
La muerte de Hernández ocurre en un contexto donde la inseguridad vial sigue siendo una de las principales causas de mortalidad en la Ciudad de México.
Cruces principales como Periférico, Eje 6 Sur y avenidas con alta velocidad son escenario frecuente de choques, atropellos y fugas que terminan con vidas humanas y familias destrozadas.
Aunque la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y la Fiscalía General de Justicia de la CDMX abrieron una carpeta de investigación, hasta el cierre de esta edición no se ha reportado una detención oficial, lo que alimenta la percepción de tolerancia a la impunidad entre conductores que cometen delitos viales graves. 
Clamor por una movilidad segura
El caso de Roberto Hernández trasciende la tragedia individual y pone en el centro del debate la necesidad urgente de reforzar políticas de movilidad segura, sanciones efectivas y mecanismos que eviten que los responsables de crímenes viales queden impunes.
En una ciudad con millones de desplazamientos diarios, la combinación de control, regulación, educación vial y justicia expedita es indispensable para evitar que más vidas se pierdan en calles como las de Iztapalapa.


