La semana previa al cierre de las campañas ilegales de las corcholatas de Morena dio un vuelco en los pronósticos.
El ex canciller Marcelo Ebrard sacudió el tablero al denunciar el “acarreo monumental” de Claudia Sheinbaum para simular el respaldo del presidente Andrés Manuel López Obrador previo a la encuesta que se levantará del 28 de agosto al 3 de septiembre próximos.
No sólo fue denuncia que ya deslegitimó el proceso sino también un amago de Ebrard que tendrá como resultado un nuevo acuerdo en Palacio Nacional.
Y en ese contexto se inscriben los movimientos de Los Monreal, que es el grupo diverso que lidera Ricardo Monreal, una de las corcholatas que no pinta en las encuestas presidenciales, pero busca un buen premio de consolación.
Ese premio es gobernar la capital del país, una opción que le fue negada por Lopez Obrador en 2018 y lo recuerda como una pesadilla que, paradójicamente, ahora podría ser un nuevo sueño.
Los Monreal
Monreal ha dicho públicamente que no le gusta tener jefes y ser el Jefe de Gobierno le da la autonomía que busca, sin embargo, en un lugar estratégico porque sería un verdadero contrapeso a su adversaria Claudia Sheinbaum, quien ya se ve en la Presidencia.
El zacatecano tiene dentro de su grupo a la joven alcaldesa en Cuauhtémoc, Sandra Cuevas, quien militó en Morena y ahora es una figura externa incrustada en el mounstro sin cabeza que conforma la alianza PAN, PRD y PRI.
Cuevas, quien de manera pública reconoce a Monreal como su líder, sorprendió esta semana de nuevos acuerdos al auto destaparse como aspirante a la Jefatura de Gobierno de la CDMX.
Tiene varias lecturas la decisión de la alcaldesa empezando porque podría ser sólo un dislate, lo cierto es que no es casual que estos movimientos se den a la par y en la cuenta regresiva a la decisión final de las corcholatas.
En 2021, cuando la alianza opositora debilitó a Morena y a Claudia Sheinbaum en la CDMX, Los Monreal, que tienen aliados en Morena y base en la oposición, fueron una pieza clave y para 2024 volverán a ser factor real.



