Las conversaciones de Covián

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Las conversaciones de Covián. Si tomamos como referencia el arranque del gobierno el 1 de diciembre de 2018, tuvieron que pasar poco de mil días para que iniciara el dialogo entre el gobierno y el principal partido de oposición.

En la primera mitad del actual sexenio, el presidente López Obrador no tenía muchos incentivos para buscar acuerdos con fuerzas políticas ajenas a las que lo llevaron al poder.

No lo requería, porque en la Cámara de Diputados, lograron partir en pedazos al PRD.

Y se agenciaron los votos que necesitaban para las reformas constitucionales.

En el Senado nunca han contado con esa mayoría.

Pero el ambiente no resultaba propicio para regatearle los apoyos a las iniciativas más relevantes para Palacio Nacional.

Así fue con la Guardia Nacional, donde todos jugaron a hacer que no veían que se trataba de vestir de policías a los soldados y no de propiciar la construcción de una fuerza civil en el futuro.

Después de la elección de este año, todo cambió, y ahora sí necesitan de la posición para impulsar cualquier transformación que signifique reformar la Constitución.

Por eso iniciaron los encuentros de la dirigencia del PAN con el secretario de Gobernación, Adán López Hernández.

Hay que señalar que esto se desencadenó por la intervención oportuna del diputado Santiago Creel, quien en una carta le planteó al titular del Ejecutivo, la idea de sentarse a conversar sobre los grandes problemas nacionales.

Las conversaciones de Covián

El encargo de atender la inquietud de los panistas recayó en López Hernández quien es el responsable de la política interna.

Esto implica que los encuentros tendrán sentido y que algunos acuerdos se podrán procesar exitosamente.

Marko Cortés, el líder panista, estuvo acompañado del propio Creel y de los gobernadores de Durango y Tamaulipas, José Rosas Aispuro y Francisco García Cabeza de Vaca, entre otros.

Este lunes, en el Palacio de Covián, acordaron la celebración de siete mesas de trabajo, a partir del 10 de enero.

Se ocuparán de una agenda que incluye la tolerancia, pluralidad democrática y Estado de derecho, y economía para la generación de empleo.

Además de superación de la pobreza, seguridad, salud y bienestar, reforma electoral, reforma eléctrica, medio ambiente y desarrollo sustentable.

Hay que ser cautos sobre las posibilidades para la construcción de acuerdos, por las diferencias que han imperado.

Pero las conversaciones de Covián son ya por si solas un avance y notable en uno de los momentos de mayor polarización y discordia.

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