La Trampa del Odio

La Trampa del Odio. Tras el rechazo de la única reforma constitucional propuesta por un Presidente mexicano por parte de la Cámara de Diputados, el país ha vivido una crisis del posdebate apocalíptico.

El inquilino de Palacio Nacional como buen mago ha logrado desviar la atención del tema llevando el debate político a las mazmorras de la mezquindad.

En una auténtica campaña de odio impulsada por su frustración y rencor ha mandado a sus esbirros Mario Delgado (el mismo que andaba en Puerto Escondido durante el debate del bodrio eléctrico), Citlali Hernández y a la Científica de la Ivermectina a acusar de traidores a la patria a los legisladores de oposición por ejercer su derecho a disentir.

Como bien señaló Luis Antonio Espino, consultor en comunicación en la revista Letras Libres, la campaña emprendida se trata de una amenaza directa al pluralismo democrático”.

Y aunque pareciera que con ella hemos tocado fondo, Morena nos ha demostrado que aún es posible caer más bajo al ser sancionada desde el púlpito matutino sin rubor, ni recato alguno.

Lo más preocupante como bien señala Espino es que con ella el presidente pretende “pasar del resentimiento al odio activo”.

Lo hace incitando a sus feligreses a denostar e incluso ejerciendo violencia en contra de los legisladores.

Como en el caso de la diputada Saraí Nuñez-Cerón, cuya casa de enlace fue violentada en Celaya o el de la diputada Elisa Hernández Romero, quien en Campeche vandalizó la sede estatal del PRI.

La Trampa del Odio

Otro ángulo ominoso que señala Espino es que además la campaña solo logradesmovilizar a los ciudadanos politizados y a grupos de la sociedad adversos al riesgo, al activar el miedo a opinar y el asco por la política”.

Una muestra es el caso de los espeleólogos y activistas que se oponen al Tren Maya.

Durante la semana pasada ganaron un amparo para detener temporalmente la obra por falta de estudios ambientales, tema que ha pasado un tanto desapercibido en redes por que Morena logró, como señala también Espino, “enganchar a la oposición y a la ciudadanía en los términos dictados por el populismo”.

Por supuesto que todos debemos de denunciar al discurso de odio como lo es el de Morena.

Pero también debemos mover la conversación pública a las ideas y a los hechos que flagelan a México y que AMLO pretende ocultar con esta estridencia política.

Se menciona en la crítica de Salvador Camarena a la oposición en relación a caer redondita en ese garlito, replicar el término traidor y llevarlo como sociedad –incluidos algunos periodistas a los memes que lo condenan, pero a la vez lo trivializan.

Después de la condena a la campaña de odio cabe reflexionar si el activismo ciudadano y el quehacer político de la oposición, ¿no se hubiese haber podido canalizar a temas más relevantes, en vez de destinarlo a la obtención de seguidores, likes o RT en redes sociales?

Déjenme poner algunos ejemplos para ilustrar el dilema de la trampa del odio.

El dilema 

Mas allá de la absurda legislación en materia del litio, durante ese mismo período se dio el relevo en SEGALMEX por irregularidades de la menos 9 mil mdp en lo que va del sexenio que incluso llevaron a vincular a proceso al exdirector de Finanzas.

Además, se anunció una inflación récord de 7.72% de la primera quincena de abril (la segunda más alta del presente siglo).

Por si eso fuera poco la encuesta del INEGI del primer trimestre de 2022, donde subió lapercepción de inseguridad en el país de 65.8% a 66.2%, 2 de cada 3 mexicanos vivimos inseguros.

A eso se añade la reincidencia de AMLO de violentar un amparo y seguir realizando las obras del Tren Maya.

Asimismo, la disolución del grupo de tarea conjunto con la DEA por haber sido infiltrado por el narcotráfico.

Otro ejemplo es la detención del “Boliqueso” (uno de los más buscados narcotraficantes colombianos) en la CDMX,.

El descubrimiento del Uber Aéreo de la Guardia Nacional que se la pasa viajando a San Antonio y Houston (donde vive José Ramón López Beltrán) incluso en viernes santo siendo día inhábil.

Y ahora la exhibida de Trump al doblar a AMLO como nunca lo había visto antes y obligarlo a desplegar 28,000 soldados para violentar a los migrantes centroamericanos.

Y para todo eso que es tan grave solo obtenemos la justificación mediocre, a través del odio y con retórica que nos polariza.

Lo grave es que ya están las advertencias y si no nos damos cuenta la factura nos puede salir muy cara a todos si sólo vemos el árbol del odio y perdemos de vista el bosque de la descomposición.


Publicado en El Heraldo impreso.

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