Pobladores de Topilejo advirtieron que los señalamientos por la muerte de dos habitantes de Huitzilac ya generaron una situación de mayor inseguridad en el bosque y de vulnerabilidad en su contra.
Acusaron que de forma deliberada y sin pruebas se les involucró en la desaparición de tres habitantes del poblado Fierro del Toro en Huitzilac, dos de los cuales fueron localizados sin vida.
Así, repudiaron las insinuaciones y acusaciones directas sobre la participación de habitantes, brigadistas y comuneros de Topilejo en esos hechos.
AMENAZAS
En un comunicado que publicaron en sus redes sociales acusaron que los señalamientos en su contra son una estrategia para inculparlos en acciones fuera de la ley.
El comunicado va firmado por el Comisariado de Bienes Comunales de San Miguel Topilejo.
Se reiteraron defensores y protectores de uno de los bosques más importantes de la zona alta de Tlalpan y de la CDMX, a pesar de enfrentar amenazas constantes por parte de talamontes.

Se dijeron golpeados, amenazados de muerte y atacados con armas de fuego de grueso calibre por parte de talamontes que ya han devastado 3 mil hectáreas de bosques.
NO ES CONFLICTO ENTRE PUEBLOS
“Hacemos explícito que éste conflicto no es de carácter intercomunitario ni entre núcleos agrarios como se ha dejado ver.
“La comunidad de San Miguel Topilejo reconoce a Huitzilac y al poblado Fierro del Toro como parte de las comunidades hermanas que ancestralmente hemos mantenido una estrecha relación”, aseguraron.
Así, los pobladores de Topilejo subrayaron que en este conflicto participan y son autores grupos delincuenciales que operan en ese territorio.
RESPUESTA TIBIA
Lamentaron la respuesta tibia de autoridades federales, pues su intervención se limita a mesas de trabajo y algunos recorridos de campo.

Las denuncias se han hecho a autoridades como la Profepa, la Guardia Nacional y hasta la Secretaría de la Defensa Nacional.
Para erradicar la tala clandestina destacaron el apoyo del gobierno capitalino, a través de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la Fiscalía local y la Secretaría de Medio Ambiente.
LA TALA SIGUE
Pero acusaron que en el contexto actual de inseguridad y hostigamiento en su contra, se han visto obligados a detener los trabajos de protección del bosque.

Al no haber presencia de comuneros y de brigadistas comunitarios, los grupos de talamontes operan de forma arbitraria y con mayor intensidad.
Hablaron así de la situación de inseguridad y vulnerabilidad a la que han sido orillados.
Responsabilizaron de ataques a su integridad a quienes los han acusado sin fundamentos, así como a las autoridades federales que no han cumplido con su tarea.
Incluyeron a medios de comunicación que han alimentado esas falsas acusaciones.
Exhortaron a las autoridades en los tres órdenes de gobierno a actuar en forma definitiva “antes que sea demasiado tarde para nosotros los comuneros”, concluyeron.



