La sombra de la gentrificación se cierne sobre vecinos en La Roma. El caso de Coahuila 34

La casa de Norma Vélez, en la calle Coahuila de la colonia Roma, es el claro ejemplo de cómo la depredación inmobiliaria puede afectar el entorno y la calidad de vida de los vecinos, con condominios que crecen como plagas y se levantan con sombras amenazantes de gentrificación.

Esta vivienda es sencilla, de dos pisos, que Norma comparte con su hermana, así como con varios perritos y gatos.

Se trata de una construcción ya añeja, pues su mamá la edificó en 1934 y hoy la humedad de las paredes, con el paso de los años plasmados en ellas, dan cuenta de que este hogar en Coahuila 36 fue de los primeros que surgieron a inicios del siglo pasado en la Roma Norte.

Pero la modernidad se impone ya con proyectos inmobiliarios que vendrán con escasez de agua, tráfico y en el caso de la vivienda de Norma, con ruido, polvo y constantes microsismos que cimbran su hogar.

LLEGÓ PUNTO DESTINO

Justo al lado de la casa de Norma, en Coahuila 34, la inmobiliaria Punto Destino subcontrata labores de demolición de lo que alguna vez fue el Billar Felinos, para levantar en su lugar un edificio de seis niveles en donde habrá 56 departamentos y lofts, una alberca y gimnasio en la planta baja, así como dos sótanos de estacionamientos.

Punto Destino promueve el proyecto inmobiliario en medio de irregularidades y omisiones legales, como la falta de una Publicitación Vecinal, la cual está obligada a realizar con base en la Ley de Desarrollo Urbano.

La Publicitación Vecinal permite a los colonos acceder a la información del plan inmobiliario y opinar sobre el mismo.

Antes de iniciar la entrevista con Norma, ella y su hermana están alteradas. Lucen nerviosas y molestas. Apenas unos minutos antes la casa se sacudió como si se tratara de un terremoto.

La demolición de las paredes, columnas y techos de aquel billar generan este efecto en la vivienda de la familia Vélez.

Norma está al teléfono porque ha llamado a la patrulla, que llega casi de inmediato. Dos policías se bajan de la unidad número MX-587D-1 de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y tocan en la reja que hace las veces de puerta para el predio de Coahuila 34.

UNA FALLA GEOLÓGICA

Un trabajador y el ingeniero encargado de la obra, Jaime García García, salen a atender a los policías. Apenas se asoman y Norma Vélez comienza a gritar su hartazgo, porque su casa se cimbra a cada rato.

Los policías no hacen nada más que escuchar las quejas en voz alta de Norma. Uno de los uniformados de apellido Hipólito se acerca a ella y le sugiere que presente una denuncia ante el Ministerio Público.

“¡Lo voy a hacer, claro que lo voy a hacer!”, responde ella con convicción.

A la familia Vélez le preocupa que empiecen a surgir daños o hundimientos en su predio, sobre todo cuando la obra avance más y comiencen las excavaciones profundas para hacer la cimentación y crear el área de estacionamiento.

De lo poco que conocen sobre el proyecto inmobiliario, Norma y su hermana dicen que habrá excavaciones de hasta 10 metros de profundidad.

Para colmo, una falla geológica cruza de oriente a poniente por debajo de estos predios, desde la calle Mérida hasta la de Córdova, paralela a la de Coahuila.

La existencia de esa fractura se puede corroborar en el Mapa del Atlas Nacional de Riesgo.

Por la falla geológica, los temores de Norma y su hermana crecen ante un hecho obvio: Un proyecto nuevo de construcción, con pisos, peso y profundidades adicionales para cimientos, generan un elemento adicional de riesgo para los predios colindantes.

De hecho, en el sitio exacto donde la casa de Norma colinda con el de Punto Destino una grieta se extiende por la fachada de la vivienda, desde el piso superior hacia la planta baja, junto al tubo que alimenta de gas estacionario a este hogar.

“Esa grieta no estaba”, acusa Norma durante la entrevista.

UN SOCAVÓN

Para ella y otros vecinos de la colonia Roma Norte los hundimientos del suelo no son un tema que deba tomarse a la ligera.

Les preocupa y más aún porque un enorme socavón apareció el 24 de agosto en el cruce de la avenida Monterrey y la calle de Chiapas.

Para ellos el socavón es evidencia plena del colapso del subsuelo que generan las nuevas construcciones, con la sobreexplotación de los mantos acuíferos.

Apenas se enteró que la alcaldesa Sandra Cuevas se encontraba ese día en el lugar donde apareció el socavón y Norma dejó el plato de comida en la mesa; salió corriendo para pedir la intervención de la polémica funcionaria.

Sandra Cuevas sí la atendió. Un día después tuvo una audiencia con ella, así como con varios vecinos que también se quejaron por el desordenado crecimiento inmobiliario en la zona.

La alcaldesa se comprometió a poner orden en las obras, así como en la operación de establecimientos mercantiles como los antros, que generan molestias a los vecinos.

Así, para el lunes 28 de agosto verificadores llegaron a un desarrollo inmobiliario cercano, ubicado a dos predios de la casa de Norma, en Coahuila 28 y en donde la constructora GDC Desarrollos levanta otro edificio de departamentos.

Los verificadores colocaron sellos de clausura en esa obra de Coahuila 28 y lo hicieron con base en el Código Penal de la CDMX, por presuntos hechos de corrupción y delitos contra el servicio público cometido por particulares, pues la constructora incurrió en el quebrantamiento de sellos anteriores.

¿Y qué hizo Sandra Cuevas en el caso del proyecto de Punto Destino en Coahuila 34? Hasta ese momento nada.

CASOS RELACIONADOS

Hay un dato curioso en el caso de ese proyecto a cargo de GDC Desarrollos: las escrituras de propiedad de ese predio las hizo el notario público Ignacio Morales Lechuga. Sí, el mismo que fue titular de la PGR en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.

Pero además Santiago Morales Broc, hijo de Morales Lechuga, es el apoderado legal de GDC Desarrollos en ese proyecto de Coahuila 28 al que comercialmente se le denomina “ÚNICO ROMA”.

Arturo Aparicio, abogado e integrante del Colectivo “Claudia Cortés”, asesora legalmente a Norma en esta que ya se avizora como una lucha larga de la familia Vélez contra Punto Destino.

El abogado explica que los casos de GDC Desarrollos y Punto Destino se relacionan en muchos aspectos, no solo por estar ubicados en la misma calle de Coahuila.

Recuerda que desde los sismos de 1985 hubo un decreto expropiatorio para los predios de Coahuila 28 y Coahuila 34, a fin de construir vivienda social. Ambos decretos nunca se ejecutaron, pero su vigencia persiste.

El otro tema relacionado entre ambos proyectos es que por ahí pasa la falle geológica, la cual se detectó luego del sismo de 2017.

Según el Sistema de Información Geográfica de la Seduvi, para el predio de Punto Destino están permitidos seis niveles máximos de construcción, con uso habitacional con comercio en planta baja, 20 por ciento de área libre y hasta 3 mil 822 metros cuadrados de superficie máxima de construcción, aunque de acuerdo con el abogado Arturo Aparicio esto se anula por la existencia de la falla geológica.

Advierte que por esa falla el condominio de departamentos a cargo de GDC Desarrollos ya está inclinado, de acuerdo con el Instituto para la Seguridad de las Construcciones, y ese mismo futuro le podría esperar a Punto Destino.

Otro tema de coincidencia entre ambos casos es que se violó el procedimiento de Publicitación Vecinal, añade, y a pesar de ello la alcaldía primero con Néstor Núñez y ahora con Sandra Cuevas, autorizaron las demoliciones que cimbran la casa de Norma Vélez.

Una lona colocada afuera del proyecto de Punto Destino da cuenta de la licencia de construcción especial para demolición 6/06/024/2015 con vigencia del 12 de julio al 12 de octubre de 2023 que autorizó la alcaldía Cuauhtémoc.

La propia alcaldía reconoce en respuesta a una solicitud de información pública que, respecto al predio de Coahuila 34, no existe constancia de Publicitación Vecinal, ni solicitud de Registro de Manifestación de Construcción.

Lo único que hay en sus archivos es la licencia de demolición, la cual se emitió sin medidas de protección a colindancias, explica Arturo Aparicio.

El abogado agrega que las hermanas Vélez han acudido a instancias como la PAOT, el Instituto para la Seguridad de las Construcciones y la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos para tratar de detener el proyecto inmobiliario que amenaza a su vivienda.

La respuesta de esas autoridades ha sido la inacción o el argumento burocrático de que este caso no es de su competencia y entonces se les sugiere acudir a la alcaldía, para que ahí les resuelvan.

“Estamos en medio del fuego cruzado entre la alcaldía y el gobierno central”, dice con impotencia Norma Vélez.

Desde la azotea de su vivienda se aprecian cúmulos de escombro, varillas desnudas y muros derruidos. Son los restos de una demolición que comenzó desde el 31 de julio y que de manera inminente generará también un impacto ambiental directo.

Hacia el frente del predio de Coahuila 34, en lo que era la puerta de acceso al Billar Felinos, aún existe una hilera de cuatro palmeras para las que no hay esperanza de prevalecer. El mismo destino se vislumbra para dos fresnos, una palmera y un naranjo ubicados en la parte posterior del predio.

Norma Vélez no quiere un escenario tan desesperanzador para su vivienda, en el que la depredación inmobiliaria y la gentrificación la devoren.

Alberto Cuenca
Alberto Cuencahttp://cuenquita
Soy reportero del diario y semanario digital Capital CDMX. Fui reportero en diario El Universal y he colaborado en medios como la revista Forbes México, Ruido en la Red, el semanario El Influyente y el canal Capital 21.

RELACIONADO

NEWSLETTER

Loading

MÁS RECIENTE

spot_img