La ruptura de Morena CDMX

La batiseñal
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Luis Eduardo Velázquez Director del diario y semanario digital Capital CDMX

A poco más de dos semanas de que se defina el candidato a Jefe de Gobierno de Morena en la Ciudad de México (CDMX), lo único cierto es la división.

Lo que se había pensado sería un día de campo se convirtió en una revuelta que ha dejado claro, a quienes tenían dudas, que Claudia Sheinbaum no tiene el mando. Las decisiones finales se toman en Palacio Nacional.

Por eso, los autollamados “puros” de Morena se han rebelado a Sheinbaum y trabajan en territorio y en medios aliados para denostar a Omar García Harfuch y promocionar a Clara Brugada.

En este momento es importante analizar la forma en la que se han ido acomodando los bandos para tener una visión más clara de lo que será la ruptura.

Por un lado, Brugada trae el apoyo del jefe de Gobierno de la CDMX, Martí Batres, del cacique de GAM, Francisco Chiguil, y de los diputados locales de Iztapalapa y los afines a la familia Batres.

Para los adversarios se trata de “cascajo”, pero lo cierto es que son los terratenientes de las demarcaciones más grandes de la capital del país.

Al ganar GAM e Iztapalapa se asegura el triunfo de la CDMX, eso lo saben Brugada y los puros, por eso su estrategia es resistir hasta que Andrés Manuel López Obrador se convenza de que son la solución.

No obstante, pese a que Brugada ya recurrió a un diseñador de imagen para competirle al “guapo”, sigue estando abajo en las encuestas sobre todo en los careos con Santiago Taboada, la carta más fuerte del Frente por la CDMX.

La ruptura de Morena

Mantenerse en resistencia le puede servir a Brugada, quien al igual que Chiguil se están jugando todo. Si pierden se van a despedir hasta de sus cacicazgos.

En tanto, García Harfuch ha mantenido la estrategia de reunirse con liderazgos territoriales y ya suma a tres cacicazgos del oriente: Iztacalco, Tláhuac y Venustiano Carranza.

Trae consigo a la mitad de los diputados locales y está sumando apoyos de poderes fácticos como el sindicato del Metro junto a otros gremios, empresarios y la comunidad de los inmobiliarios.

Pero le falta reforzar la estructura territorial en el oriente de la CDMX, donde Brugada y Chiguil le han puesto diques.

Así están los bandos de Morena a mitad de la contienda, divididos, con estrategias para mantener sus huesos y con pleitos irreconciliables de su vida pasada en el PRD.

Hoy se puede anticipar que no habrá unidad en Morena y eso es un gran riesgo para Morena y Sheinbaum en la elección de 2024.

NOCAUT.

En el Congreso de la CDMX se vive una batalla cuerpo a cuerpo por la ratificación de Ernestina Godoy. Morena y el gobierno de Martí Batres usan la mano dura.

En este momento tienen un riesgo, la división electoral de Morena puede reducirle los votos a la Fiscal capitalina.

En tanto, en el PRI están los ojos puestos para que den los votos necesarios y hay dos legisladores que están dispuestos a entregarlos a cambio de dinero.

Ya ofrecieron la propuesta y es cosa de que Godoy pague el precio a los muchachos de Israel Betanzos.

¡Abrazos, no periodicazos!

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