La obsesión por la militarización

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La obsesión. Cuando eran oposición al gobierno, Andrés Manuel López Obrador y varios militantes de la izquierda ahora afiliados a Morena, rechazaban y criticaban con tanta convicción la militarización del país, ahora las cosas son totalmente distintas.

Quienes se oponían con tal fervor a que las atribuciones de brindar seguridad a la ciudadanía estuviera a cargo de las fuerzas armadas, ahora argumentan que es imprescindible que los militares ejerzan esas funciones

Cuando fue candidato, López Obrador afirmó que una institución como el Ejército mexicano no podría utilizarse para realizar actividades de seguridad a la ciudadanía, ante la incapacidad de la autoridad civil.

El discurso de él y de los dirigentes de Morena, cambió radicalmente cuando se vieron rebasados y han sido incapaces de brindar seguridad a las y los mexicanos.

Durante los primeros 45 meses de la administración de López Obrador, se registraron 130 mil 239 homicidios dolosos y feminicidios.

La obsesión 

En 2021 se reportaron mil 004 feminicidios, la cifra más alta desde el 2015, año desde el cual tiene registro el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Antes de que López Obrador asumiera la presidencia se registraban menos de 900 casos, pero desde 2019 la cantidad se ha disparado.

Cuando se creó la Guardia Nacional en 2019 para sustituir a la Policía Federal, se planteó la interrogante de que no debería ser un cuerpo militar, toda vez que muchos de sus elementos se trasladaron de la Policía Militar y la Policía Naval.

En 2021 el presupuesto para esta agrupación se les destinó un presupuesto 2.5 veces más equivalente al monto que se otorgó a la Policía Federal en 2015, lo que equivale al 0.41% del Producto Interno Bruto (PIB).

Sin embargo, a tres años de creada la Guardia Nacional, no existe ningún indicador o diagnóstico de su efectividad en las funciones de seguridad pública; lo que sí existe es la intención de incorporarla a las fuerzas armadas.

Se amagó con una reforma Constitucional para lograr el objetivo; sin embargo, al requerir de mayoría calificada para que esto suceda, y no tener los votos necesarios, como sucedió con la Reforma Energética, López Obrador anuncia un decretazo para concretar su militarización.

En un país democrático, el gobierno se logra con acuerdo de las distintas fuerzas políticas; pero cuando las cifras no le favorecen al presidente, lo resuelve con la imposición de decretazos, aunque con ello violente la Constitución.

Incorporar a la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional no depende de un capricho presidencial, debe pasar por una reforma Constitucional y López Obrador no quiere correr riesgos.

Cuando asumió como presidente, juró guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen, por ello, no hay decreto o ley secundaria que esté por encima de la Carta Magna.

Si el presidente está obsesionado con la militarización del país, la Suprema Corte de Justicia de la Nación deberá resolver y hacer valer el Artículo 129 Constitucional que establece “en tiempos de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”.

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