La diplomacia del populismo

¿Socialdemocracia o liberalsocialismo?

La diplomacia. La caída del comunismo soviético en 1989 y de los equilibrios políticos internacionales que derivaron de la Segunda Guerra Mundial, tendría que haber inaugurado una época de paz y cooperación bajo la afirmación a escala planetaria de los valores del sistema democrático.

Sin embargo, este escenario rápidamente se reveló ilusorio.

Saludada inicialmente como un evento liberatorio, la disolución del imperio soviético suscitó no pocas preguntas.

Y motivos de inquietud principalmente por el destino de las regiones bajo su control.

Del vacío político e ideológico creado con la desaparición de la URSS y del sistema de dominación a ella vinculado, emergieron con virulencia un conjunto de tendencias políticas reprimidas.

Surgieron nuevos nacionalismos listos para confrontarse entre sí para hacer valer sus razones por medio de las armas.

La crisis del equilibrio bipolar debilitó el control de las superpotencias sobre sus respectivas zonas de influencia.

Dejando abierto el espacio para el surgimiento de conflictos locales.

Los intentos por recuperar las viejas glorias arreciaron en 1999.

Fue ahí cuando Vladimir Putin asumió el cargo de presidente de Rusia.

Y promovió la guerra contra Chechenia acusada de dar hospitalidad a grupos terroristas islámicos.

La diplomacia del populismo

La diplomacia 

Con la ilusión de un Occidente reunificado bajo el signo de la democracia y de la economía de mercado, paulatinamente quedó claro que la comunidad internacional se encontraba dividida sin una guía reconocida y con autoridad.

Una tarea que en teoría corresponde a la ONU.

La que -por su propia naturaleza de asociación de estados soberanos- no logró ser eficaz frente a las contraposiciones entre sus miembros y las crecientes incertidumbres mundiales.

Así, mientras la Rusia postcomunista busca a través de la guerra con Ucrania reconstruir el rol que en el pasado mantuvo el imperialismo soviético, la Unión Europea adquiere conciencia de que no logró imponerse como un sujeto activo y unificado en la definición de la política internacional.

Por su parte, los Estados Unidos pugnan por mantener su estatus, cada vez más débil, de potencia global que une a su superioridad militar la capacidad para condicionar el curso de la economía mundial.

Todo ello frente a la emergencia de otras potencias como China, Japón e India.

En este nuevo escenario internacional también hace su aparición el populismo como un sistema sin ideología.

Pero con enorme pragmatismo que encabeza movimientos sociales en diferentes latitudes.

Los populismos 

Los populismos se agrupan en torno a una genérica protesta contra las viejas clases dirigentes a través de líderes que desprecian la democracia representativa.

Muchos de estos movimientos se inspiran en regímenes autoritarios.

Y se convirtieron en gobiernos en diferentes lugares desde Turquía, Hungría y Grecia, hasta Italia, Gran Bretaña y Estados Unidos.

Pasando por Brasil, Argentina, Venezuela y México.

Con ellos surgió una constelación de fuerzas políticas en abierta contraposición a un sistema considerado oligárquico y corrupto.

Lo hicieron frente a un pueblo sano depositario de todas las virtudes.

La emergencia de los populismos a nivel planetario también inauguró nuevas formas de ejercer la política.

Todas rechazando los esquemas liberales y promoviendo el sometimiento de las instituciones del Estado a la voluntad de sus líderes.

En nuestro país los partidos, intelectuales, periodistas y medios de comunicación paulatinamente se subordinaron al poder político.

Asumiendo el lenguaje, la agenda, las prácticas y las indicaciones presidenciales como palabras de orden.

Así la prepotencia, la sátira, el engaño, la manipulación y la vulgaridad atraparon a la política.

Con un estilo folclórico y una mentalidad característica, el populismo ahora pretende transformar a la comunidad de naciones por medio de la diplomacia del insulto y las descalificaciones.

Se trata de un peligroso regreso a una etapa sin diplomacia en los albores de la Tercera Guerra Mundial.

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