México registró una caída del 21 % en la inversión extranjera directa (IED) durante el primer trimestre del año, un retroceso que, según especialistas, responde en gran parte a la incertidumbre en torno al futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Diversos organismos empresariales y analistas han alertado que la falta de claridad sobre una posible revisión anticipada del tratado ha generado dudas entre los inversionistas, quienes temen ajustes unilaterales, conflictos regulatorios o desacuerdos sobre reglas de origen, propiedad intelectual y resolución de disputas.
En respuesta, el gobierno federal está buscando acelerar el diálogo con sus socios comerciales para fortalecer la confianza jurídica y mejorar las condiciones de inversión.
La Secretaría de Economía informó que ya se han establecido mesas técnicas con representantes de Canadá y Estados Unidos para anticipar temas críticos y evitar controversias durante la revisión formal del T-MEC programada para 2026.
“No podemos esperar a que llegue el proceso de revisión para corregir posibles desequilibrios. Necesitamos garantizar a los inversionistas que México es un país confiable y competitivo”, indicó un alto funcionario de la dependencia.
A pesar del descenso en la IED, sectores como la manufactura, la tecnología y el nearshoring continúan recibiendo flujos importantes, aunque a un ritmo menor del esperado.
Empresarios coinciden en que, si se logra blindar el tratado con claridad normativa y visión a largo plazo, México podría convertirse en un polo de atracción de capitales ante la reconfiguración de cadenas globales.
Mientras tanto, organismos internacionales como el FMI y la OCDE instan a México a fortalecer el estado de derecho, la infraestructura y el capital humano como condiciones clave para revertir la tendencia negativa en la inversión.



