Explotación sexual: la nueva esclavitud en Iberoamérica

La explotación sexual es la otra pandemia que padecen niñas y mujeres en América Latina y Europa.

En Brasil, la explotación sexual es la segunda forma de violencia más común entre los niños de 0 a 9 años.

El pasado mes de abril, se descubrió en Alicante, España un negocio de prostitución ilegal en el que se obligaba a mujeres a ejercer como trabajadoras sexuales en condiciones lamentables e incluso, estando enfermas.

En México, después de renunciar a su puesto titular en la Secretaría de Mujeres de Nuevo León debido a las irregularidades del sistema de justicia, Alicia Leal Puerta advirtió que Debanhi pudo haber sido víctima de trata.

La explotación sexual es uno de los brazos que se extienden en el árbol delictivo de la trata de personas.

Se estima que este problema vulnera a unos 5 millones de personas en todo el mundo según el último Índice Global de la Esclavitud (GSI).

Miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) propusieron como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, acordado en 2015, el erradicar con estas prácticas para el 2030 y poner fin al trabajo infantil en todas sus formas.

Sin embargo, las estrategias en el territorio iberoamericano han sido deficientes y sus consecuencias son cada vez más palpables.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la explotación sexual es un tipo de transgresión a los derechos humanos y de explotación económica.

Sucede cuando una persona utiliza a otra para actividades sexuales con la finalidad de obtener remuneración económica o de otro tipo.

Niñas y mujeres entre los grupos más vulnerables

Se estima que el 99% de las víctimas en la industria del sexo comercial forzado son mujeres y niñas. El 80% de estas son niñas de entre 10 y 14 años.

Sin contar a las más de 15 millones de personas en el mundo que se encuentran en matrimonios forzados.

La OIT y el Grupo de Seguridad Integral (GSI) aseguran que las cifras no son certeras debido a la falta de datos, reflejo de la ineficiencia de estos países para controlar la epidemia.

Aun así, los datos demuestran un mayor número de casos registrados de trata de personas en España, Estados Unidos, Brasil y México.

Educar en lugar de castigar

La directora de la asociación Dignificando el Trabajo Mónica Salazar, señaló a Expansión Política que:

«La aproximación más eficiente debería de abordar a las prácticas culturales en materia de educación antes que al castigo del delito».

En el estudio «Desaparición de Mujeres Adolescentes, Niñas y Niños en el Estado de México y su vínculo con la Explotación Sexual o la Trata de Personas con ese u otros fines», se explica que la desaparición de mujeres, adolescentes y niñas en el Estado de México está seriamente ligada a la explotación sexual y al feminicidio.

Dicha investigación afirma que las causas más claras del fenómeno residen en el machismo arraigado, la impunidad y la presencia de grupos delictivos.

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