Entre el escándalo y un zafarrancho inicia Sandra Cuevas su “campaña”

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Alberto Cuenca Reportero en Capital CDMX

Entre el escándalo y un zafarrancho, Sandra Cuevas inició una sui generis campaña de autopromoción política por la Ciudad.

Con su característico tono polémico y agresivo, la alcaldesa con licencia en Cuauhtémoc intentó ingresar sin permiso a la Central de Abasto (Ceda).

Sin embargo, locatarios y funcionarios del mercado mayorista se lo impidieron, primero bloqueándole el paso y luego entre insultos y empujones.

En uno de los momentos más álgidos, los locatarios intentaron cargar la cuatrimoto en la que viajaba Cuevas, con ella a bordo.

Como respuesta, la alcaldesa encendió el motor y aceleró en ralentí para impedirlo. De la caja del motor salió un humo blanco.

—¡Sáquese, órale!—, le gritó un locatario.

—¡No me voy a ir!—, respondió una enardecida alcaldesa, rodeada de sus simpatizantes y de locatarios cada vez más exaltados, mientras ella gritaba que la estaban secuestrando.

“DE VISITA”

Sandra Cuevas pretendía realizar actividades de autopromoción en la Central de Abasto, con miras a obtener la candidatura a jefa de gobierno. Ella dijo que iba de visita.

A bordo de una cuatrimoto, Cuevas viajaba a la cabeza de una comitiva de 18 motocicletas en la que iban los conductores y sus respectivos acompañantes.

Todos, incluida la alcaldesa, salieron de las inmediaciones del edificio sede de la Cuauhtémoc, vestidos con cascos, gorras y uniformes negros en los que se leía el nombre de Sandra Cuevas en letras blancas, acompañado del dibujo de un diamante.

Cuevas se hizo de palabras con la coordinadora del Fideicomiso de la Ceda, Marcela Villegas.

Cuevas alegaba que acudió a comprar y de visita.

La respuesta de la funcionaria fue acusar que la alcaldesa pretendía hacer actos de propaganda política sin contar con permiso.

“Se tienen que retirar de aquí”, le ordenaba una y otra vez la funcionaria a Sandra Cuevas y a su comitiva.

“La señora está cometiendo un delito, este es un fideicomiso privado y no puede ingresar de esa manera”, alegaba Marcela Villegas.

Cuevas dijo que la funcionaria de la Ceda se dirigía a ella con groserías y por eso no se iba a retirar.

El equipo de prensa de la alcaldesa acusó que los integrantes de su comitiva fueron golpeados, sufrieron el robo de las motocicletas e incluso recibieron amenazas de linchamiento.

DENUNCIA PENAL

En el lugar Cuevas ofreció una breve rueda de prensa, donde dijo que había asistido a invitación de un grupo de locatarios, con quienes comería.

Pero acuso que Marcela Villegas llegó con más de 100 sujetos a los que calificó de violentadores y delincuentes.

Dijo que presentará una denuncia penal por secuestro exprés, lesiones, robo con violencia de 10 motociclistas y abuso de autoridad de parte de la funcionaria de la Ceda.

Culpó al jefe de gobierno Martí Batres, pues consideró que él ordenó la agresión.

No obstante, advirtió que ella seguirá con su campaña de autopromoción, en la cual está planeado visitar una alcaldía a diario de aquí al 19 de octubre.

En respuesta, Batres dijo que las motocicletas no fueron robada, sino remitidas al corralón, pues obstruían los accesos a la Ceda y no contaban con placas, sino con un permiso provisional del estado de Guerrero.

REGALA JUGUETES

Después del zafarrancho, el equipo de prensa de Cuevas informó que ella continuó con su “jornada de posicionamiento” por Iztapalapa.

Esa “jornada” consistió en la entrega de juguetes a niñas y niños, a quienes formó sobre una calle para regalarles balones, muñecas o juegos de mesa.

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