Para el académico Fernando Vizcaíno Guerra, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, el Mundial de Futbol ha servido para que la Federación y las entidades anfitrionas le den una dimensión política a este evento deportivo.
“El gobierno federal, así como los gobiernos de Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León, le están dando al Mundial no sólo una dimensión deportiva y pública, sino también política, para legitimar sus respectivas políticas públicas
“A lo anterior hay que agregar los intereses de la FIFA y los medios de comunicación, sobre todo la televisión y la radio, que ven esta competición como un jugoso negocio y lo redimensionan”, añadió el investigador.
Las declaraciones del académico formar parte del artículo titulado “La impetuosa celebración colectiva, ¿un escape de nuestra soledad?” que se publicó el pasado 25 de junio en la Gaceta UNAM.
Para Vizcaíno Guerra, el Mundial es un espectáculo que bajo la conducción de la FIFA, los medios de comunicación y los gobiernos federales y estatales de los países donde se realiza, construye un relato hegemónico continuo y ascendente.
“¿Y qué ocurre cuando la eliminación de una selección, por ejemplo la mexicana, interrumpe ese relato? Se abre una grieta en el relato, se rompe el hechizo mediático y quedan expuestas las contradicciones estructurales que imperan en el futbol y la sociedad”, analizó.
De este modo, dijo, los espectadores dejan de ser pasivos para convertirse en activos y pueden reflexionar.
“A veces, los pueblos adquieren su sentido de comunidad no por el triunfo, sino por la derrota: el triunfo desencadena una euforia efímera, pero la derrota dolorosa genera un duelo colectivo que paradójicamente acaba por unificar a la gente.
Y en lugar de: ‘somos los mejores’, el nuevo relato de la mayoría social dice: ‘somos los que resistimos, nos quejamos, nos reímos de nuestro fracaso y exigimos cambios’”, expuso el investigador.
Dentro de ese número de la Gaceta UNAM, otro artículo de la académica de la Facultad de Psicología Angélica Larios Delgado, analiza los fenómenos de violencia que surgen en este contexto mundialista.
Sus declaraciones están contenidas en el artículo titulado “¿Por qué se desbordan euforia y violencia en contiendas deportivas?”.
La especialista en psicología del deporte consideró que el fenómeno de la violencia puede surgir de un desequilibrio o relación de poder.
Esa violencia, añadió, se ejerce como respuesta a una diferencia y como mecanismo para solucionar conflictos.
El problema en el caso del Mundial, expuso, surge al perderse de vista que se trata sólo de un juego, el cual se interioriza tanto que esa percepción de logro o pérdida se distorsiona y, al combinarse con el enojo y la frustración, se crea un escenario perfecto para la agresión.


