El gobierno de Estados Unidos, representado por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, acusó a la presidenta Claudia Sheinbaum de incitar a la violencia durante las protestas en Los Ángeles contra las recientes redadas migratorias.
Noem apuntó que Sheinbaum “animó más protestas en L.A.” y lamentó que sus declaraciones pudieran estar fomentando disturbios.
Por su parte, Sheinbaum rechazó categóricamente las acusaciones.
A través de un mensaje en X y un video de su conferencia matutina, afirmó no haber promovido “protestas violentas” y reiteró su compromiso con la no violencia.
“No estamos de acuerdo con esta forma de atender el fenómeno migratorio… no es con redadas ni con violencia”, declaró
La mandataria también subrayó que “condena la violencia, venga de donde venga”, y enfatizó su llamado a que la comunidad mexicana en EE. UU. actúe de forma pacífica y respete el debido proceso.
El tema tomó relevancia internacional ante el contexto de las redadas en Los Ángeles, donde al menos 35 mexicanos fueron detenidos, según cifras oficiales.
Además, la situación se agrava por el despliegue de miles de soldados de la Guardia Nacional y marines en la ciudad, ordenado por el expresidente Trump, sin autorización del gobernador Gavin Newsom, lo que ha generado un debate sobre la militarización interna y los límites del poder federal.
El intercambio de señalamientos entre Washington y el gobierno mexicano se da en plena preparación de la cumbre del G‑7, donde Sheinbaum buscará impulsar una reforma migratoria integral y abordar temas migratorios, de remesas y seguridad, que ahora cobran mayor relevancia ante esta disputa diplomática.


