Conoce las diferencias entre VIH y COVID-19

Ambos virus provienen en distintas familias

Conoce las diferencias entre VIH y COVID-19
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Haarón Álvarez Reportero en Capital CDMX

Conoce las diferencias entre VIH y COVID-19. El VIH y la COVID-19 provienen de dos familias de virus realmente muy diferentes.

Mientras que el VIH es un retrovirus, que se transmite por vía sexual, por sangre o de madre al bebé, también conocida como «transmisión vertical», el SARS-CoV-2 se transmite por vía respiratoria.

El VIH ataca las células del sistema inmune, y el Coronavirus ataca las células que expresan el receptor de la enzima convertidora de la angiotensina (ACE2).

Otras de las diferencias es que la COVID-19 produce una infección aguda y el VIH, una infección crónica (antes de los tratamientos con antirretrovirales).

Por otra parte, la mortalidad para la infección de transmisión sexual -sin tratamiento- es muy alta, pues oscila entre el 95 %. «Del COVID-19 es como mucho entre el 1 y el 4 %».

En este contexto, son más las diferencias que los parecidos, son virus diferentes y enfermedades diferentes.

«En lo único en que tienen alguna similitud es en que ambos pacientes sufren de inflamaciones; el Covid-19 genera reacciones inflamatorias de diferentes tejidos y órganos», declaró la viróloga francesa, Françoise Barré-Sinoussi.

Otra diferencia fue el desarrollo superrápido de vacunas.

En este respecto expresó que ya hay en marcha una serie de estudios, practicados en humanos, para identificar si una vacuna de ARN mensajero (ARNm) puede ser tan efectiva para VIH como para el COVID-19.

«Se debe intentar, pero no estoy convencida de que funcionen porque, otra vez, la complejidad de una vacuna contra el VIH es mucho más grande que para virus como el SARS-CoV-2».

VIH y el Covid-19 y sus variantes

Asimismo, la científica francesa expresó en cuanto a las variantes, pese a que se han dado a conocer diferentes variantes del SARS-CoV-2, las cuales han sido más volubles a incrementar el contagio, no son nada en comparación a las altas variaciones del VIH, que puede mutar incluso en cada individuo y tener distintas en una misma persona.

Mencionó también que la comunidad científica redujo el tiempo que demora un ensayo clínico.

«Antes se demoraba hasta siete años para tener datos de efectividad y ahora lo redujimos a 18 y 11 meses, e incluso nueve meses. Esos beneficios pueden ayudar a otros candidatos vacunales. Espero que la velocidad de la vacuna contra el COVID-19 sea un estímulo para el esfuerzo contra otros patógenos», puntualizó.


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