Claudia Sheinbaum cerró su historia de jefa de gobierno y lo hizo como no podría ser de otra manera, con un acto proselitista.
Lo que se manejó como un informe de labores, un acto de rendición de cuentas y hasta un encuentro con los ciudadanos, se convirtió en una movilización masiva de fuerzas de la 4T para vitorearla y gritarle “¡presidenta!”.
En la explanada del Monumento a la Revolución había un tufo de ese arcaico PRI que a finales de la década de los 90 movilizaba a las fuerzas vivas del partido en apoyo al “tapado”.
Hoy la “Corcholata” presidencial se dejó querer por esas fuerzas del morenismo representadas por grupos de ambulantes, taxistas, vagoneros del metro, así como burócratas de su propio gobierno.
El acarreo de miles de personas en microbuses y autobuses del transporte público fue la constante esta tarde en las calles que rodean el Monumento a la Revolución.
De todas las alcaldías llegaron contingentes con cartulinas y pancartas en apoyo a la jefa de gobierno, porque ella aún es la mandataria capitalina.
Pero a pesar de ser servidora pública, porque no se ha quitado aún esa cachucha dijo a grito abierto que pretende ser la presidenta de México.
“No es un adiós si no es el inicio de una decisiva etapa en el futuro de nuestra patria
“Como ustedes saben dejo la jefatura de gobierno para buscar ser la primera mujer en dirigir el futuro de esta gran nación”, arengó.
En un extenso presídium y a espaldas de la mandataria se sentaron todos los integrantes de su gabinete, así como representantes de órganos autónomos.
Ahí estaban el presidente del tribunal superior de justicia, Rafael Guerra; el presidente del congreso capitalino, Fausto Zamorano y la fiscal de la ciudad Ernestina Godoy.
Hasta los representantes de esos órganos autónomos se levantaron de sus asientos y le aplaudieron cuando dijo que quiere ser presidenta y se dejó querer por una muchedumbre que resistió al inclemente sol vespertino.
Se dijo confiada y en ese tono aseguró que con ella la M de México ya no simbolizará el machismo, sino a las madres y a las mujeres.
Quiso conectar con unos seguidores abrumados por el calor y que a mitad del discurso empezaron a retirarse.
Dijo que su plan es darle continuidad y profundizar en la transformación iniciada por Andrés Manuel López obrador.
En ese punto le preguntó a los miles de asistentes: “¿Me van a acompañar con esta hazaña?”.
Le gritaron que sí y una oleada de porras, aclamaciones, banderas y palmas despidió a la aspirante presidencial.



