Comparecencia de alcaldesa en Álvaro Obregón, marcada por la polarización y la fútil herencia de Layda Sansores

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Alberto Cuenca Reportero en Capital CDMX

La alcaldesa en Álvaro Obregón Lía Limón, compareció ante comisiones del Congreso capitalino, entre jaloneos con diputados de la 4T y de la herencia fútil que dejó la antecesora Layda Sansores en esa demarcación.

El inicio de la comparecencia fue tenso.

Los Legisladores de Morena Valentina Batres y Gerardo Villanueva llevaron al Congreso local al señor Francisco Alvarado, un vecino que acusó una detención ilegal y torturas por parte de policías contratados por la alcaldía.

Al señor lo sentaron en la primera fila de invitados dentro del salón “Heberto Castillo”, donde se desarrolló la comparecencia.

Querían que Lía Limón le ofreciera ahí una disculpa pública al señor, lo que no ocurrió.

Por el contrario, la funcionaria negó en todo momento que el vecino fuera torturado, a pesar de fotos que le mostró Batres, del rostro golpeado del señor.

La reunión de la alcaldesa y diputados inició 30 minutos después de lo programado y, según Valentina Batres, el retraso obedeció a que Lía Limón condicionó su comparecencia a que retiraran al vecino del salón “Heberto Castillo”.

La alcaldesa obviamente lo negó y acusó a la diputada de Morena de alterar la verdad.

Aunque dijo que la gente está harta de pleitos, fue la misma Lía Limón quien soltó el primer dardo.

Lía Limón sacó el tema de los aviadores.

Dijo que no se renovó el contrato a 282 personas que cobraban sin acudir a laborar.

“Claro, anteriormente había una alcaldesa que tampoco se presentaba a trabajar. Por eso había aviadores, porque la primera aviadora era ella”, dijo la alcaldesa en referencia a Layda Sansores.

La expresión generó aplausos entre diputados de la oposición y el mutismo del lado de la 4T, al tiempo que la alcaldesa remató la frase aseverando que no compartía la idea de solapar aviadores, ni propios ni extraños.

Mientras Lía Limón hablaba al micrófono, la diputada Valentina Batres se cuchicheaba con su compañero el legislador Martín Padilla.

“Le pido respeto diputada, yo no la interrumpí cuando estaba hablando”, exigió la alcaldesa alzando la voz.

A Batres no le importó mucho la recriminación de Lía Limón, porque minutos después lo volvió a hacer.

La titular de la demarcación volvió a mencionar el ausente gobierno de su antecesora Layda Sansores.

Lía Limón dijo que ella sí tiene los ojos puestos en la alcaldía y en atender los problemas, en vez de estar pensando en otra entidad y ni siquiera pisar la calle.

Al dirigir la mirada a Valentina Batres, la alcaldesa le dijo a la 4T que ojalá le hubieran hecho a Layda Sansores las mismas exigencias que hoy le lanzan a ella.

Pero como Valentina Batres no dejaba de hablar, una enfadada Lía Limón volvió a soltar:

“Diputada, le pido que guarde silencio como yo lo hice cuando usted exponía, porque pues me distrae”, exigió.

Luego, dirigiéndose al legislador morenista y presidente de la Comisión de Administración Pública Gerardo Villanueva, la alcaldesa pidió con dureza: “A ver si pone orden, no”

El diputado de la 4T la exhortó a serenarse.

“Serena estoy, pero exponer cuando se hace ruido es difícil, por eso yo guardé silencio, y por educación”, replicó Limón.

La comparecencia transcurrió en ese tono, entre reproches de los morenistas que acusaron una desatención a sus peticiones y a las quejas de los vecinos.

Lía Limón lo refutaba todo.

Batres la acusó de que ella nunca es culpable de nada, pues siempre argumenta que los distintos temas o problemas no le competen, echándole la culpa al Invea, al Sistema de Aguas o a la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

La alcaldesa reviró y dijo que es más fácil criticar y destruir.

Lamentó que el proceso de transición, del gobierno anterior al actual, se retrasó tres meses pues la administración de Layda Sansores aprovechó ese tiempo para tapar el cochinero.

“En la 4T persiguen a la oposición, no a la corrupción”, recriminó la titular de la Álvaro Obregón.

Entre una marcada división transcurrió esa reunión de casi cuatro horas que en teoría debía tardar solo dos horas.

No faltaron las porras para la alcaldesa afuera del Congreso, por grupos de personas que llegaron al lugar desde las 9am, cuando la comparecencia estaba prevista para iniciar a las 10:00 horas y terminar al mediodía.

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