La encuesta de Morena para elegir a su candidato a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México (CDMX) la ganó Omar García Harfuch.
Y al dar a conocer el resultado entre los actores políticos de Morena se abrió la crisis que llevó a alargar el resultado.
Es el tiempo necesario que debe correr para, si es que es posible, serenar los ánimos y que Clara Brugada acepte la derrota.
Primero los hechos. García Harfuch luego del 30 de octubre presumió que todas las encuestas les dan 10 puntos de ventaja sobre Brugada.
En segundo lugar, el PVEM salió a amagar con romper su alianza y enseguida Harfuch se reunió con la mayoría de los consejeros estatales para decirles que el triunfo está garantizado y es cuestión de tiempo para que no se desesperen.
La ex alcaldesa de Iztapalapa fue apoyada por Hugo López-Gatell, quien pidió al estilo de Marcelo Ebrard, reponer la encuesta.
Clara perdió
De acuerdo con los líderes de Morena, en la encuesta se evaluaron cuatro temas: honestidad, cercanía con la gente, cumplimentó de sus deberes y conocimiento de la CDMX.
En todos los rubros, el ex jefe de la Policía superó a Brugada y es congruente en cuanto a percepción, así como por su estrategia de campaña.
Alargar el resultado, según la tesis de los puros, le puede rendir frutos a Brugada, pero también puede quedar en un clásico berrinche de los puros y los viejos comunistas que creen tener escriturada la capital del país.
Lo cierto es que entregar la CDMX a Brugada sin haber ganado en la encuesta interna es la señal de la derrota. ¿Sheinbaum estará dispuesta a asumirlo? ¿Andrés Manuel López Obrador renunciará al pragmatismo? El 10 de noviembre, en una decisión política, se jugarán el futuro de la Ciudad.
NOCAUT.
Martí Batres, quien claramente apoyó a Brugada en la “precampaña”, ha emulado al gober precioso con su clásica frase: “Esa voz de la grabación no es mía, es decir, sí soy yo, pero no es mi voz”.
Si es que alguien inventó ese audio, proporcionó datos precisos a la Inteligencia Artificial.
¡Abrazos, no periodicazos!



