Buscan a Rodrigo Rico, peregrino desaparecido en el Ajusco

Tres años y ocho meses fueron necesarios para que las autoridades de la Ciudad de México comenzarán la búsqueda de Rodrigo Ricardo Rico Fernández, un joven peregrino que desapareció el 28 de septiembre de 2019 mientras recorría a pie la ruta que cruza los bosques del Ajusco para llegar a la comunidad de Chalma, en el Estado de México.

Lucía Rico, la madre de Rodrigo, declaró que fue a petición suya que la Comisión de Búsqueda de Personas de la Ciudad de México (CPBCM) organizó la primera búsqueda en campo en cooperación otras instituciones capitalinas como la Fiscalía General de Justicia (FGJCDMX) y la Célula de Búsqueda y Rescate del Heroico Cuerpo de Bomberos; por su parte la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) asignó elementos de los agrupamientos Zorros y Marcopolo para, junto a efectivos de la Guardia Nacional, garantizar la seguridad de la familia de Rodrigo, que fue acompañada de otros familiares de personas desaparecidas, así como de voluntarios que acudieron en respuesta convocatoria que fue emitida unos días antes en redes sociales; Enrique Camargo Suárez, titular de la CPBCM también se hizo presente.

La búsqueda se desarrolló del lunes 29 de mayo al jueves 1 del presente mes, a lo largo de estos cuatro días buscaron algún indicio que proporcionará información sobre el paradero del joven. Rodrigo vivía en el centro histórico, sus amigos lo conocían como Rolas y su familia le apodaba vaquita; tenía 25 años y era uno de los cientos de fieles que año con año acuden al santuario del Señor de Chalma. Fue durante esa peregrinación que realizaba con un grupo de amigos y vecinos cuando desapareció. De las pocas declaraciones que obtuvo la fiscalía de sus acompañantes se desprende la versión de que Rodrigo comenzó a sentirse mal en una de las áreas de descanso de los peregrinos, por lo que no pudo continuar caminando y el grupo siguió avanzando dejándole atrás, otro testimonio refiere que antes de irse, le proporcionaron cien pesos para que pudiera regresar a la comunidad más cercana, la cual se encuentra a varios kilómetros de camino entre el bosque. Esa fue la última vez que se le vio.

Buscando la aguja en el pajar.

Lucía Rico denuncia que desde que su hijo desapareció, las autoridades han sido omisas y negligentes al realizar la investigación pues no han llamado a declarar a todas las personas que ella considera pueden estar ocultando información sobre el paradero de su hijo, por lo que ha solicitado que sus versiones sean confrontadas en un interrogatorio simultáneo, lo cual hasta el momento le ha sido negado. Ella cree que lo más probable es que su hijo haya decidido seguir avanzando con dirección a Chalma, por eso, junto a su esposo e hijos han realizado recorridos por este camino buscando indicios y dejando en los árboles lonas con la descripción y el rostro de Rodrigo, por si alguien que camine por ahí llega a saber algo de él.


Debido a la poca precisión en la información, el área donde se buscó fue bastante amplia, comprendiendo varias hectáreas de bosque repartidas en tres cerros conocidos como el Judío, el Kepil y el Tepil, localizados alrededor de la vereda que transitan los peregrinos. La estrategia empleada por la Comisión de Búsqueda fue dividir a las y los asistentes en dos grupos, que enfilados y equipados con varillas, rastrillos, palas, picos y machetes, comenzaron a rastrear la zona en busca fragmentos óseos que pudieran haber sido arrastrados por la fauna o ropa que coincidiera con la que Rodrigo usaba al momento de desaparecer. La gran extensión del polígono delimitado volvió insuficiente la cantidad de personas que asistieron, así lo manifestó Lucía: “Estamos buscando una aguja en un pajar”.

El sonido de cascabeles de las serpientes que emergieron al buscar entre los zacatales alertaban del peligro que corrían las familias al buscar en este lugar; pero fue otro sonido el que alertó a las autoridades: las motosierras de los talamontes que controlan esos parajes y cuya presencia era mucho más peligrosa que el veneno de las serpientes y las filosas rocas volcánicas que componen el terreno. Debido a esta razón, el tercer día de búsqueda terminó prematuramente por seguridad.

La cuarta jornada concluyó y no hubo ningún hallazgo positivo a restos humanos, sólo fueron encontrados huesos de origen animal así como ropa que fue descartada por las familias y algunos casquillos de escopeta dejados posiblemente por los talamontes o los cazadores. Para Lucía, esta búsqueda representó un logro pues la consideró la primera vez que las autoridades demuestran interés en el caso, sin embargo reconoce que es algo que debió haberse hecho desde que su hijo desapareció. A su vez, la falta de hallazgos les brinda da a ella y a su familia motivaciones para continuar buscándolo en vida, mientras esperan a que la Comisión de Búsqueda realice las gestiones necesarias para obtener la cooperación de las autoridades del Estado de México, que será estrictamente necesaria para continuar buscando en la ruta que lleva al santuario del Señor de Chalma.

 

Axel Hernandez
Axel Hernandez
Fotoperiodista independiente y documentalista del colectivo Ojos de Perro vs la Impunidad. Mi trabajo se enfoca en derechos humanos, medio ambiente y movimientos sociales. Actualmente colaborador de la agencia ObturadorMX.

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