Ciudad de México.- Cuando no tienes casa, porque el sismo te la arrebató, pensar en el tiempo resulta abrumador. Hay angustia, confusión y vienen a la mente muchas más preguntas que respuestas. Enfrente, lo que hay es una burocracia que de por si es perezosa.
Ese es el ánimo que se percibe en uno de los 10 Centros de Atención Integral para la Reconstrucción de la Ciudad de México, el que se instaló en el Parque Hundido.
Justo frente al emblemático Reloj Floral que caracteriza a ese parque, las autoridades capitalinas han instalado una carpa en la que conviven funcionarios de dependencias como la Secretaría de Seguridad Pública, la Procuraduría General de Justicia, el Sistema de Aguas, la Consejería Jurídica, el DIF y la Secretaría de Desarrollo Social, entre otras.
Sin embargo, el stand más saturado es el que le corresponde a la Secretaría de Gobierno. Unas 20 personas esperan su turno para poder asesorarse ahí, pues es esa la dependencia que atiende a quienes requieran un apoyo para renta, de 3 mil pesos mensuales y hasta por tres meses.
La historia de quienes organizan esa fila es la misma. El temblor del pasado martes dañó severamente los edificios en donde vivían y resulta imposible ingresar a ellos. Algunos de los vecinos que esperan aquí, miran atentos su celular y lo que aparece en las pantallas de sus móviles son imágenes de muros fracturados y losas caídas. Ahí vivían; así quedó su casa.
En la fila están Humberto Espinosa, su esposa y dos vecinas. Ellos vivían en departamentos de un edificio en la avenida Gabriel Mancera número 33. No pueden regresar porque el predictamen de protección civil que realizó la delegación Benito Juárez estableció que el inmueble quedó muy dañado y está en riesgo de colapsar, por lo que un amigo los alojó.
En la delegación también les dijeron que si quieren una evaluación más amplia del edificio, para considerar si es susceptible de reparación, necesitan un peritaje por parte de un Director Responsable de Obra (DRO), pero les recomendaron que si tienen posibilidades económicas contraten uno por su cuenta, porque en la delegación los que hay están saturados de trabajo.
De acuerdo con información de la delegación Benito Juárez, se han realizado 400 revisiones a inmuebles luego del sismo. El temblor dejó 13 inmuebles colapsados, 25 están en condiciones de alto riesgo y 52 más presentan daños.
A Humberto Espinosa le dijeron que para atender a toda la delegación sólo hay tres DRO´s, de manera que si esperaban a alguno de ellos ese peritaje puede tardar mucho más que si pagan el servicio de uno privado.
El peritaje que se necesita, dice, comprende dos aspectos, uno de análisis topográfico y otro de seguridad estructural. El segundo de estos es el más costoso.
El estudio topográfico comprende un análisis del terreno, hundimiento del mismo, así como desplazamiento y verticalidad del edificio. El de seguridad estructural contempla una revisión detallada de cimientos, trabes, columnas, muros de carga y otros elementos.
Falta información
Los vecinos del edificio de Gabriel Mancera 33 llegaron aquí porque entre los propios ciudadanos y de teléfono en teléfono, se supo que las autoridades capitalinas estaban instalando centros de atención para los afectados por los sismos.
“Por whatsapp, entre amigos y vecinos, así fue como nos enteramos que estaban estas carpas. Cuando llegamos aquí al Parque Hundido ni siquiera sabíamos en dónde; fue preguntando que logramos dar con el sitio. Todos los funcionarios que están aquí son muy amables, nos han tratado muy bien, pero falta mucha información oficial”, se quejan Humberto y su esposa.
De la información que no fluye como quisieran, los vecinos dicen que durante el sismo salieron con lo que tenían puesto, de manera que no cuentan con documentos con los cuáles puedan comprobar que vivían donde dicen.
De acuerdo con el mecanismo implementado por las autoridades capitalinas para el apoyo de renta, se estableció que quienes hayan perdido su vivienda o estén evacuadas, podrán presentar algún documento probatorio o dos testigos para comprobar el domicilio que poseían o rentaban. Los vecinos no sabían esto, de modo que esperan un buen criterio por parte de quienes los atiendan en el stand de la Secretaría de Gobierno, para resolver sus dudas y poder cumplir con los requisitos.
De entrada, dicen, los 3 mil pesos no serán suficientes para pagar una renta en algún departamento cercano al lugar donde vivían. En la colonia Del Valle, donde se ubica su edificio, las rentas superan por mucho esa cantidad. Es poco, pero es algo, destacan.
Cuando se le pregunta a Humberto y a su esposa cuánto tiempo puede aguantar en lo que recuperan el patrimonio perdido, sólo se encogen de hombros y cruzan una mirada. “El tiempo de respuesta no lo sabemos y ese es un punto clave. De entrada no tenemos casa, ni muebles, no tenemos nada; nos quedamos con lo puesto”, dice Humberto mirándose a sí mismo.
Hay preguntas para las que la respuesta tardará en llegar, mientras tanto esperan su turno en la fila para ser atendidos en el stand de la Secretaría de Gobierno. Recuerdan que cuando huyeron del edificio que se tambaleaba, el refrigerador estaba lleno de comida pero a una semana del temblor ya se habrá echado a perder. “Aquello ha de apestar”, concluyen.



