Ciudad de México.- Las celebraciones de Día de Muertos vienen de raíces prehispánicas, donde consideraban que después de la muerte el “espíritu” continúa su camino hacia el mundo de los muertos.
Se dice que según el tipo de muerte, las almas viajan a alguno de los cuatro lugares donde reposaran espiritualmente, ya sea a Tlalocan (el cielo de Tláloc), a Tonatiuhichan o la Casa del Sol, lugar de los árboles o limbos (donde descansan los bebés) y Mictlan, lugar de los muertos.
Para poder ingresar al Mictlán las almas tardan 4 años, por ello se considera que durante el viaje regresan a la tierra en busca de refrigerio, de ahí que se colocan ofrendas en su espera. En estos altares tradicionales podemos encontrar veladoras, copal o incienso, flores de cempasúchil, pan de muerto, frutas, alimentos, bebidas, dulces , calaveritas de chocolate o azúcar, atole y tamales, representando los cuatro elementos escánciales: agua, fuego, viento y tierra.
El elemento agua se hace presente a través de un licor, pulque o cerveza pues, ya que esto sirve para saciar la sed del muerto. El viento, se simboliza por medio del papel picado y los colores representan la alegría. La tierra es se encuentra a través de las flores de distintos colores y en especial la flor de cempasúchil, que a su vez es utilizada para realizar el camino que guía al espíritu que regreso, y por su arma y color en el México antiguo se consideraba como símbolo de la verdad. El fuego cobra vida en el copal o incienso, velas o veladoras que iluminan el camino del difundo, estás se colocan con base a los 4 puntos cardinales
Para esta celebración también se puede encontrar en las ofrendas la sal, que sirve para purificar el cuerpo y así pueda ingresar al mundo de los muertos; el chocolate o cacao considerado en el la época prehispánica como el dinero y actualmente se representa en calaveritas de azúcar o chocolate; por supuesto, el pan de muerto que tiene su origen en los bodoques de amaranto, representando los huesos del cadáver; los elementos religiosos (Santos, crucifijos) como el resultado de la evangelización y las fotografías de los seres queridos que ya no están con nosotros, como símbolo de recuerdo y en honor a quien se coloca la ofrenda.
(Con información de Arturo Rocha en entrevista en Vida y hogar)
MSC



