Ciudad de México.- Días antes de que comiencen las celebraciones del día de muertos, conmemoradas en el mes de noviembre, el tramo comprendido entre el Auditorio Nacional y el Museo Tamayo del Paseo de la Reforma se vistió de anaranjado, color característico de la flor de cempasúchil.
A través del programa Adopción de Camellones, el Gobierno de la Ciudad de México plantó miles de ejemplares de esta flor con la que se acostumbra adornar los altares de los muertos en el mes de noviembre.
De esta manera el espacio central de esta avenida lucirá con una tonalidad distinta a la cotidiana, algo que ven con buenos ojos tanto conductores como transeúntes que disfrutan del paisaje.
“A mí me gusta caminar por aquí con mis mascotas, y ver este color tan vivo en una avenida que regularmente es puro tráfico y ruido, resulta muy agradable encontrarse con este tipo de adornos naturales” comentó Carmen García, visitante de la zona.



