En la Ciudad de México ha crecido la tensión política alrededor del secretario de Gobierno, César Cravioto.
El funcionario, cercano a Martí Batres, habría dinamitado su relación de confianza con la jefa de Gobierno, Clara Brugada. Y en política, cuando la confianza se fractura, el reloj empieza a correr.
El episodio del desalojo del Refugio Franciscano y su conflicto de intereses con la Fundación Haghenbeck marcó un antes y un después.
La operación fue torpe, mal ejecutada y socialmente costosa. Para agravar el escenario, Cravioto se encontraba fuera de la ciudad cuando estalló el conflicto. La crisis lo alcanzó sin conducción ni capacidad de contención.
Lo que presuntamente buscaba ser un favor político terminó exhibiéndolo como un operador sin acuerdos sólidos. Y esa es, precisamente, la esencia del cargo que ocupa: construir consensos, evitar incendios y garantizar gobernabilidad.
Ha trascendido que el propio Cravioto habría puesto su renuncia sobre la mesa. La coyuntura nacional desplazó momentáneamente el foco mediático, pero el conflicto del refugio sigue abierto. Y detrás del episodio quedó flotando un asunto mayor: intereses inmobiliarios detenidos, alianzas rotas y desconfianza interna.
En el argot político se repite una máxima: el secretario de Gobierno se va cuando el jefe pierde la confianza. Si eso ocurre, la salida sería anecdótica frente al problema de fondo.
La pregunta que hoy circula en los pasillos del Antiguo Palacio del Ayuntamiento es otra: ¿quién asesora realmente a Clara Brugada? Los cuadros históricos que la impulsaron se han distanciado, no hay jefe de Gabinete visible y la comunicación institucional luce dispersa. Gobernar en soledad siempre es un riesgo.
Y más cuando 2027 ya asoma.
Mientras tanto, en el entorno de los Batres, comienza a mencionarse el nombre de Lenia Batres como eventual carta rumbo a la Jefatura de Gobierno. Puede parecer prematuro, pero en política los tiempos nunca son inocentes.
El proyecto de Brugada enfrenta su primera prueba seria.
Y en la capital, nadie gana cuando la gobernabilidad pierde.
NOCAUT.
En la alcaldía Iztacalco ya están con todo las llamadas telefónicas a los vecinos para medir las intenciones del voto y la fuerza de la alcaldesa de Morena Lourdes Paz.
Ya son los tiempos para evaluar los perfiles y más cuando se ha despejado la duda de mantener vigente la reelección.



