Carlos Manzo Rodríguez nació el 9 de mayo de 1985 en Uruapan, Michoacán. Hijo del activista regional Juan Manzo Ceja, desde joven mostró interés por la política, la gestión pública y los derechos ciudadanos.
Se tituló en Ciencias Políticas y Gestión Pública en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y trabajó como auditor en el IMSS Michoacán (2017-2018). 
*Carrera política y triunfo como independiente*
En 2021 llegó al Congreso de la Unión como diputado federal por el Distrito 9 de Michoacán, bajo la bandera de Morena.
En febrero de 2024 solicitó licencia para contender a la presidencia municipal de Uruapan como candidato independiente, tras ganar en junio con cerca del 66 % de los votos.
Su triunfo rompió con la hegemonía partidista: “No somos el Bukele mexicano”, dijo, aun cuando su estilo directo le valió comparaciones con el presidente de El Salvador.
*Postura valiente contra el crimen organizado*
Desde su gestión, Manzo se posicionó con claridad contra la presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en la zona del aguacate, declarando que “delincuente que ande armado y que se resista, hay que abatirlo”.
En una entrevista en octubre de 2024 afirmó: “Recibí llamadas amenazándome de muerte y que vendrían por mi hijo”.  En septiembre de 2025 canceló el Grito de Independencia y pidió apoyo federal por el riesgo creciente.
*El homicidio que conmocionó a México*
La noche del 1 de noviembre de 2025, en pleno Festival de las Velas por el Día de Muertos, Manzo fue asesinado a tiros en la plaza principal de Uruapan.
A pesar de contar con protección federal —14 elementos de la Guardia Nacional asignados— la agresión ocurrió ante cientos de personas.
Su muerte agravó la crisis de seguridad en Michoacán y abrió cuestionamientos sobre la eficacia de protección a autoridades locales.
*Legado y desafíos*
Carlos Manzo deja un legado de liderazgo independiente, valor político y compromiso público.
Su vida, sin embargo, también pone en evidencia la vulnerabilidad de los gobiernos municipales frente al crimen organizado.
En la región del aguacate —clave en la economía nacional— su bandera de no “transar” generó resistencia, pero también esperanza.
Las protestas en Morelia y el pedido unánime de justicia apuntan a lo que él mismo anticipó: “No quiero ser otro alcalde más asesinado”.



