Al secretario de Seguridad Ciudadana Pablo Vázquez no le gustó nadita que la diputada de Morena Elizabeth Mateos le colgara el mote de Robin, el compañero de Batman.
Sobrio como es, el funcionario dejó en claro que su indicativo es “Tauro”, porque en la frecuencia policíaca así lo conocen toda la tropa y oficiales de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC).
“Mi indicativo es Tauro”, dijo muy serio el jefe de la Policía, primero dentro del Salón de Sesiones del Congreso capitalino y luego con reporteros al término de su comparecencia en el recinto de Donceles y Allende.
La adulación fácil y no pedida de Elizabeth Mateos llegó cuando la diputada de Morena tomó su turno en la tribuna del Congreso local durante la comparecencia de Vázquez, a propósito de la Glosa del Primer Informe de Gobierno.
El discurso obsequioso de la diputada por Iztacalco fue lo único que marcó la diferencia en medio de una comparecencia igual de servil, donde ni siquiera la oposición tuvo capacidad o intención de hacer cuestionamientos que pusieran en aprietos al jefe de la Policía capitalina.
Si lo que prevalece en las calles es la inseguridad y la percepción de mayor violencia, aquella realidad se topó hoy con la tersura con la que los diputados capitalinos trataron al secretario de Seguridad.
En medio de ese ánimo meloso, Elizabeth Mateos soltó su frase chocante con la que emuló a Pablo Vázquez con Robin.
“Antes la ciudadanía era cuidada y vigilada por Batman (en referencia a Omar García Harfuch), pero hoy y lo digo con orgullo, la ciudad sigue resguardada porque Robin se quedó al mando.
“Con este dúo dinámico puedo afirmar que nuestro país y nuestra ciudad de México siguen adelante y están más seguras que nunca, cercanas a la gente y profundamente humana”, dijo Elizabeth Mateos entre el aplauso simplón y las risas de sus correligionarios de la 4T.
Así le festejaron a la legisladora ex perredista esa ocurrencia, pero Pablo Vázquez atinó solo a reaccionar con una sonrisa y todo sonrojado.
Así de parco en su carácter, resultó por demás de extraño que mientras Vázquez rendía cuentas adentro del Congreso, afuera de la sede legislativa se hiciera presente un grupo musical que todo el tiempo atosigó el ambiente con tambora y corridos.
Bailarinas en zancos y con poca ropa se sumaron al cuadro que, en la calle, le dio su toque folclórico a una comparecencia sin intensidad.
Durante su mensaje y también al responder a las preguntas de legisladores de todos los partidos, Vázquez dijo en varias ocasiones que el gobierno de Clara Brugada no criminaliza las expresiones sociales y las necesidades de la gente.
Lo dijo, por ejemplo, cuando habló sobre el uso cada vez más común de motocicletas para cometer crímenes como los asesinatos.
El titular de la SSC argumentó que no existen fórmulas mágicas para controlar el uso de motocicletas, pero expuso que hay una estrategia con padrones, emplacamientos, registros y sanciones.
Pero también expuso que quienes cometen delitos a bordo de esos vehículos son una minoría y por ello “no vamos a criminalizar el uso de las motos”, expresó.
Al término de su comparecencia y en breve conferencia de prensa, el titular de la SSC redondeó ideas que expresó previamente ante los legisladores.
Expuso que las 30 células delincuenciales desmembradas en este año pertenecen a grupos criminales conocidos o que se autodenominan como parte de esas organizaciones criminales que operan en zonas como el Centro y sur de la Ciudad.
A pregunta expresa sobre las desapariciones de personas en el Ajusco, el funcionario aseguró que se mantiene contacto permanente con las familias de las víctimas.
Aclaró que desde la Policía no descartan ninguna línea de investigación y lo dijo a pregunta expresa en el sentido de que familiares de desaparecidos acusan la posibilidad de trata de personas o reclutamiento forzado atrás de esas desapariciones.
Anunció que se trabaja en el diseño de un programa de seguridad para las miles de personas que los fines de semana realizan visitas recreativas a ese bosque del sur de la Ciudad.
Al final de todas sus declaraciones y cerca de las 14:00 horas el secretario de Seguridad dejó el Congreso capitalino arropado por jefes de sector vestidos de gala, diputados de la 4T que lo acompañaron hasta las escalinatas y una nube de fotógrafos que no se cansaban de capturar el rostro de parquedad de un jefe policiaco a quien no le gusta sentirse Robin.



