Con la inminente llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum al estado este sábado 5 de julio, el escenario político de San Luis Potosí se encuentra marcado por el resurgimiento de señalamientos sobre presuntas campañas de desprestigio dirigidas hacia figuras relevantes de Morena.
La agenda presidencial contempla actividades relacionadas con la salud y la infraestructura energética en los municipios de Rioverde y Villa de Reyes.
Según fuentes consultadas al interior de Morena San Luis Potosí, cada vez que la presidenta de la República realiza una visita oficial al estado, se intensifican en el ambiente político local las sospechas de que la administración estatal activa operativos de desprestigio contra liderazgos y representantes de Morena.
Estas acusaciones, de acuerdo con militantes y personas cercanas al partido, han coincidido en esta ocasión con una escalada de críticas difundidas en plataformas digitales y medios de comunicación potosinos. Los mensajes, se asegura, apuntan directamente a la dirigente estatal de Morena, Rita Ozalia Rodríguez, y a funcionarios federales como el delegado del Bienestar, Guillermo Morales.
Fuentes internas indican que estos supuestos ataques no constituyen eventos aislados, sino que formarían parte de una estrategia recurrente atribuida al círculo cercano del gobernador Ricardo Gallardo Cardona.
El propósito, advierten, sería debilitar la presencia de Morena en la entidad y consolidar al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) como una fuerza política independiente con miras al proceso electoral de 2027.
Diversos sectores en el estado han señalado una posible operación coordinada en materia de comunicación política, que presuntamente habría incluido la contratación del consultor español Antonio José Solá Reche, conocido por su historial en campañas de confrontación política en el país. Se sugiere que su trabajo se integraría al rediseño del discurso gubernamental bajo la narrativa “Potosí sin Límites”, buscando impulsar al Verde sin la necesidad de alianzas con Morena.
La fricción entre ambos proyectos ha ido en aumento en los últimos meses. La defensa pública que Rita Ozalia Rodríguez hizo en febrero de los delegados federales, manifestando que “si no dan el ancho se van”, fue interpretada como un intento por reafirmar la dirección del movimiento en la entidad.
A lo anterior se sumó el descontento expresado por el propio gobernador respecto a la falta de coordinación con los representantes federales, situación que culminó en una reunión convocada por Rodríguez para buscar un acercamiento entre ambos niveles de gobierno.
Medios locales han documentado patrones similares en el pasado: el anuncio de giras presidenciales o el fortalecimiento de programas federales suelen ir acompañados de un incremento en campañas de desinformación o críticas intensificadas contra figuras de Morena.
Si bien el gobierno estatal no ha emitido declaraciones públicas sobre estas versiones, el entorno político en San Luis Potosí percibe un clima de creciente antagonismo entre el oficialismo federal y el proyecto político encabezado por Gallardo.
Analistas consideran que estas diferencias podrían acentuarse conforme avance el sexenio, particularmente si se profundizan los desacuerdos en torno a la conformación de candidaturas para 2027, donde se especula que Gallardo buscaría mantener el control político del estado promoviendo a su esposa, Ruth González, como su sucesora en la gubernatura.



