Desde hace por lo menos dos años, personal del Instituto de Servicios Periciales y Ciencias Forenses (Incifo) padece una condiciones laborales paupérrimas, pero en los últimos meses las circunstancias han empeorado y ello los obligó a iniciar un paro intermitente y protestas públicas.
A las afueras del Incifo han colgado lonas y cartulinas en las que acusan falta de insumos como equipo de protección para practicar necropsias, abusos laborales, tratos denigrantes de parte de los directivos, la colocación de amigos en cargos para los que no se cumple el perfil, entre otros problemas.
En el contexto de las protestas del personal del Poder Judicial capitalino, que mantiene un bloqueo sobre la avenida Niños Héroes en la colonia Doctores, trabajadoras y trabajadores del Incifo ofrecieron este viernes una conferencia para denunciar la situación prevaleciente en ese instituto.
Por hablar y denunciar hay temor a represalias de parte de la directora del Instituto Patricia Crespo y el director de Tanatología Andrés Orión Morales.
Aún así personal como Mónica Margarita Huerta Juárez, perito médico forense, toma la palabra para enumerar las irregularidades que prevalecen en el Incifo.
De entrada acusa la falta de insumos para laborar en tareas tan delicadas como una necropsia, a pesar de estar expuestos a riesgos infectocontagiosos por hepatitis, COVID, tuberculosis o VIH.
Dice que se han ingresado quejas ante la Comisión de Derechos Humanos y se han presentado escritos ante la Presidencia de la República (hace dos años), así como ante la Contraloría interna del Poder Judicial capitalino, sin tener una sola respuesta.
A eso se suma una sobre carga de trabajo que la perito explica con un aumento de 5 mil necropsia practicadas en un año a más de 7 mil el año anterior.
“Con menos personal se retrasan los procedimientos; yo que tengo turno los días lunes me toca hacer la necropsia a cadáveres que ingresaron un día viernes.
“En épocas de calor yo tengo ya a ese cuerpo en condiciones de putrefacción y me afecta pericialmente pues las lesiones no van a ser visibles para mi”, explica.
Esa mala administración, lamenta, afecta a los deudos que deben esperar días para que se les entregue el cuerpo de su familiar.
Otro tema es el pago, pues aunque tiene una alta especialización recibe un salario de médico general.
Acompañada de otros de sus colegas peritos, Mónica Margarita exhibe la bata azul, los guantes de látex y el cubrebocas N-95 con los que debe entrar al anfiteatro del Incifo a realizar una necropsia.
Ese es todo el equipo que le proporciona la institución, acusa, cuando debería tener un traje de bio seguridad, googles, respirador desechable, botas industriales, guantes y gorros quirúrgicos, así como cubre calzado.
“A veces nos dan hasta las batas manchadas”, acusa.
SE SUMAN FAMILIAS
Afuera del Incifo, los colectivos como Hasta Encontrarles CDMX, Una Luz en el Camino, Mariposas Buscando Corazones y Justicia, así como familias independientes, se sumaron a las protestas del personal del Instituto.
Al leer un comunicado, familiares de personas desaparecidas se dijeron profundamente preocupados por las condiciones indignas en las que labora el personal del Incifo.
“Como familiares de personas desaparecidas hemos enfrentado, una y otra vez, procesos marcados por la opacidad, la negligencia y la falta de sensibilidad institucional.
“Exigimos que los procedimientos de ingreso, resguardo e identificación de cuerpos en el Incifo se lleven a cabo de manera expedita, sin dilaciones injustificadas, con perspectiva de derechos humanos y en condiciones que respeten la dignidad tanto de las personas fallecidas como de sus familias”, leyó Carlos Ramírez, del colectivo Hasta Encontrarles CDMX.
Denunciaron que persisten graves irregularidades en la operación del INCIFO: como cuerpos que permanecen por años sin ser identificados ni perfilados correctamente; familiares que no son notificados pese a coincidencias posibles.
Además, restos que han sido utilizados sin consentimiento para fines académicos o que se han entregado de manera indebida a terceros.



