Desde que Ana María Castro Fernández, asumió el cargo como alcaldesa del municipio de Tultitlán el pasado 1 de enero, los habitantes han sido críticos de su administración esto al evidenciar una falta de atención a diversos problemas sociales y administrativos, aunado a un desajuste en las políticas y a una crisis de gobernabilidad.
Con lo anterior, la calidad de vida va en deterioro y el descontento de la población en aumento, uno de los casos más mediáticos fue el cambio de nombre a una colonia del municipio por “Cuarta Transformación”, lo que provocó un descontento total pues además de no hacer una consulta vecinal, no se tomó en cuenta el impacto que está imposición tendría en los trámites oficiales.
La falta de transparencia en el manejo de recursos públicos, es otro tema cuestionable en la administración de Castro Fernández, pues a la fecha ha adjudicado contratos por un monto total de 72.7 millones de pesos, principalmente vía adjudicación directa o por licitaciones con solo un competidor.
En materia de crisis económica y social el informe anual sobre la situación de pobreza y rezago, publicado en 2025, revela que el 42% de la población del municipio vive en condiciones de pobreza, y un 18.4% de los habitantes sufren carencias sociales, esto se suma a un rezago a servicios básicos de vivienda, donde menos de 9 mil personas tiene acceso.
La pérdida de empleos es otro problema que enfrenta el municipio, dado la falta de certeza jurídica algunas empresas han optado por trasladar sus plantas productivas a otras entidades.
Asimismo, el presupuesto destinado al agua potable disminuyó pues si bien, en 2024 éste fue de 34 millones de pesos, representó una disminución de 23 millones respecto al año anterior, asimismo, el destinado a alcantarillado y electrificación fue nulo en 2023 y 2024.


