Nos hemos enterado que…
Los diputados de Morena y sobre todo el presidente de la Comisión de Justicia Alberto Martínez Urincho recibieron un jalón de orejas de parte de Clara Brugada, y todos regañados tuvieron que dar un teclazo para corregir sobre las rodillas el dictamen que tipifica como delito los pinchazos en el transporte público.
El regaño de la jefa de Gobierno surgió porque el pasado lunes 26 de mayo se aprobó en esa comisión el dictamen sobre pinchazos, pero a los legisladores se les ocurrió quitar elementos fundamentales de la iniciativa que les envió la mandataria, como dos agravantes y que se persiga por oficio.
Luego de descafeinar la propuesta, sorprendió que este jueves apareció en el orden del día de la sesión ordinaria un dictamen distinto del que salió el lunes de la Comisión de Justicia, pues ya contenía los ocho agravantes propuestos por Brugada y que los pinchazos se persigan por oficio.
Lo gravísimo de ese detalle es que atrás de dicho cambio hay una ilegalidad, pues a “alguien” se le ocurrió modificar fuera del procedimiento legislativo el dictamen que hoy se aprobó en el Pleno con 60 votos de todos los partidos.
Pero lo más grave es que durante la discusión y aprobación del dictamen ningún legislador dijo nada, ni siquiera de la oposición que suele rasgarse las vestiduras cuando le conviene. En el PAN, PRI y Movimiento Ciudadano se quedaron extrañamente calladitos ante ese ajuste ilegal del dictamen que genera un torcido precedente.



