El jefe de Gobierno Martí Batres aceptó ayer que el confinamiento de la Alameda Central, con vallas metálicas, obedece también a un plan para liberar el lugar de comercio ambulante.
El mandatario lo denominó “regeneración social” de la Alameda, pues no solo se trata del embellecimiento físico de esa área.
“Estamos trabajando en la idea de que esta sea un área libre de comercio en vía pública, lo cual implica un esfuerzo institucional en varios frentes”, dijo Batres en conferencia de prensa.
MANTENER EL ESPACIO
Con la Alameda rodeada de vallas se encendió el rechazo y desconcierto entre las organizaciones de comerciantes en vía pública, que piden garantías para continuar ahí con su labor.
Varias de esas agrupaciones han bloqueado Avenida Juárez y Eje Central para exigir espacios de venta o de plano se han instalado en esas arterias para comerciar ahí sus productos, lo que ha derivado en zafarranchos con granaderos.
En ese contexto la Unión de Marchantes en Movimiento AC que dirige Sofía Trejo se pronunció a favor del comercio en la Alameda Central, pero de forma ordenada y con una mínima expresión simbólica de cada organización que ha sido respetuosa de los acuerdos con las autoridades.
Trejo acusó que al menos desde hace 12 años líderes corruptos, en colusión con funcionarios del gobierno central, se apropiaron de los espacios a través de la violencia.
MESA DE DIÁLOGO
Dijo que es urgente una mesa de diálogo convocada por el jefe de gobierno donde estén las organizaciones que sí respetaron los acuerdos.
Estimó que de 200 vendedores que debería haber en la zona surponiente del perímetro B, ahora hay más de 2 mil 300 en un cuadrante delimitado por avenida Juárez, Eje Central, Salto del Agua y avenida Balderas.
Expuso que al estar cerrada la Alameda Central, el Centro Histórico se satura más de comercio y estimó que ahí deberían ser transparentes las autoridades, sobre las tolerancias que han autorizado en el perímetro A.
Lamentó el favoritismo con el que ha actuado el gobierno de la Ciudad, para respaldar a los grupos que han invadido la Alameda a base de violencia, pero excluye a grupos como los reubicados en la Plaza Solidaridad, sin ningún tipo de garantía.
FEMINISTAS E INDÍGENAS
También criticó que desde hace dos años se han incrustado en la Alameda grupos de feministas, quienes bajo la denominación de “mercaditas” ocupan espacios que nunca se les debieron permitir.
“Habemos organizaciones con antecedentes históricos y que, reiteró, hemos respetado las disposiciones.
“Pero paralelamente se ha permito la instalación de espacios que tiene Paco Ignacio Taibo con su colectivo ‘Para leer en libertad’ y cinco o seis veces al año tiene permisos en la calle Ángela Peralta para la venta de libros”, fustigó Sofía Trejo.
A ello se suma la situación en Doctor Mora, donde el gobierno le autorizó desde hace dos años la venta a grupos indígenas como una alternativa ante la presión que han ejercido esas organizaciones en el Zócalo capitalino.
ALAMEDA PARA TODOS
Consideró que la prohibición del comercio en la Alameda no se resolverá solo con los dichos del jefe de gobierno, pues las propias autoridades han sido las permisivas.
“Desde la Dirección General de Gobierno, por ejemplo, se han emitido los permisos para las exportaciones temporales y eso no ha contemplado a las agrupaciones que históricamente hemos venido participando”, criticó la dirigente de la Unión de Marchantes.
Así, dijo disentir de la postura del jefe de gobierno respecto a ese plan de “regeneración social”, pues consideró que “si hay Alameda, debe haber Alameda para todos”.
Agregó que el gobierno central no ha diseñado una política pública incluyente para el comercio popular desde que ha gobernado la izquierda, pues solo ha habido violencia, corrupción y persecución.
La política de gobierno, añadió, es discriminatoria, pues favorece a la iniciativa privada, con antros y bares que han proliferado frente a la Alameda, acusó Trejo.



