Entre reclamos del PAN, el vacilante presidente de la Mesa Directiva del Congreso capitalino Fausto Manuel Zamorano finalmente turnó a comisiones los proyectos del Plan General de Desarrollo (PGD) y Programa General de Ordenamiento Territorial (PGOT).
Lo hizo un mes después de que Claudia Sheinbaum, todavía como jefa de gobierno, remitió los polémicos proyectos a Legislativo.
Así, los diputados han perdido ya 28 de los 182 días que tienen, de acuerdo con la Constitución local, para aprobar el Plan y el Programa o en automático se aplicará la afirmativa ficta.
EL TURNO
En la sesión de la Comisión Permanente del Congreso capitalino que se realizó este 5 de julio, Zamorano turnó ambos documentos a las comisiones unidas de Desarrollo e Infraestructura Urbana y de Planeación para el Desarrollo.
La Comisión de Desarrollo e Infraestructura que llevará mano en la dictaminación, es presidida por el diputado perredista Víctor Hugo Lobo, en tanto que la de Planeación es encabezada por el legislador panista Ricardo Rubio.
Luego de que se tomó un mes completo para dar turno a ambos documentos, el priísta Fausto Manuel Zamorano no quiso explicar cuál fue el criterio que tomó para dar ese turno.
Lo que sí justificó fue la tardanza y para ello alegó que se trata de un proceso inédito, pues es la primera vez que se presentan y por ello la Mesa Directiva debió hacer un análisis cuidadoso sobre el trámite a seguir.
La diputada del PAN Gabriela Salido le reclamó y calificó como una mentira que fuera la primera vez que se presentan ambos documentos al Congreso.
Salido le exigió al presidente de la Mesa una explicación sobre los criterios para dar ese turno, así como el retraso en el trámite.
Consideró que la Comisión de Planeación debería llevar mano en la dictaminación.
Pero Zamorano dijo que respondería sólo si Salido le hacía llegar estos cuestionamientos por escrito.
QUÉ SIGUE
Ya con los turnos a comisiones, ahora los legisladores deben convocar a foros y mesas de análisis para cumplir con los criterios de parlamento abierto.
Además, deberán recibir y considerar en el análisis todas las opiniones que se reciban en las comisiones y en las oficinas de los propios legisladores.
Una vez cumplido ese proceso, las comisiones deben generar los proyectos de dictamen para el Plan y el Programa y aprobarlos en esos grupos de trabajo.
Antes del 8 de diciembre el Pleno del Congreso local deberá ratificar o rechazar los dictámenes, pues de lo contrario aplicará la afirmativa ficta, es decir, se aprobarán en los términos que los envió Sheinbaum.



