Claudia Sheinbaum: la mujer de dos rostros

Como toda persona dedicada a la política Claudia Sheinbaum tiene dos rostros y a lo largo de 20 años, entre la academia y la administración pública, ha aprendido a usarlos y perfeccionarlos.

Un rostro es de la científica, la que se esfuerza en reírse y parecer genuina en su cercanía con la gente, la que toca la guitarra y juega en Tiktok.

La otra es la irascible mujer que no acepta ni un escollo de autocrítica o que alguien la contradiga, la que aborrece la deslealtad, aunque ella misma es capaz de darle la espalda a quienes le hubieran tendido la mano en el pasado.

De lealtades solo conoce lo que aplica para sí misma y para su jefe Andrés Manuel López Obrador, en quien ha buscado mimetizarse.

Durante 2018, cuando era abanderada de Morena a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad, un colaborador cercano a la candidata resumió el carácter de Claudia Sheinbaum con una lacónica frase: “¡Tiene su genio!”.

Dicha entre reporteros que cubrían aquella campaña, la frase fue acaso una manera eufemística de expresar que cuando Claudia Sheinbaum se enoja recurre a los gritos, las frases cortantes, las descalificaciones o de plano se da la media vuelta y deja a su interlocutor con la palabra en la boca.

LA PERSONA

Más allá de la mujer política, de rostro enjuto suavizado por horas de entrenamiento mediático, tras la aspirante presidencial hay detalles personales que muestran uno de esos rostros de la ex jefa de Gobierno.

Claudia Sheinbaum salió de la casa de sus papás para independizarse cuando iba a cumplir los 24 años. Justo el pasado 24 de junio cumplió 61 años.

De joven practicó ballet y estuvo en el equipo de remo de la UNAM, un deporte que combinó con su activismo social para evitar el cobro de colegiaturas en la Máxima Casa de Estudios.

Gusta del tequila con limón y sal, y sabe preparar un buen pozole.

Su canción favorita es Chicago, de Crosby Stills Nash and Young y como era de esperarse su materia favorita son las matemáticas. No de a gratis es doctora en Ingeniería Ambiental.

Desde su época de estudiante lo que más trabajo le costó fue la Filosofía.

Fue algo que una maestra detectó desde que Claudia Sheinbaum estudiaba en el CCH. La profesora le dijo a la alumna que era demasiado pragmática para estudiar esa materia.

Cosas curiosas del destino: Mariana Imaz Sheinbaum, la hija de Claudia, es filósofa.

LA PRAGMÁTICA

Bajo el sello del pragmatismo es que Claudia Sheinbaum ha guiado su carrera política y su relación con las personas.

Pero no conoce de matices o de posturas intermedias para quienes, desde su punto de vista, la han traicionado.

Condenados al ostracismo por ese motivo están el primer jefe de la Policía del actual sexenio Jesús Orta y su primer Consejero Jurídico Héctor Villegas, involucrados en actos de corrupción o de conflictos de interés.

El guiño final que les concedió antes de lanzarles su desprecio fue la impunidad y ese es un favor que sabe conceder muy bien Claudia Sheinbaum. Ahí está el ejemplo de la ex directora del Metro Florencia Serranía.

Pero quienes han trabajado con Claudia saben que no es requisito único traicionarla para caer de la gracia de la “corcholata presidencial”.

Si alguien no es del equipo cercano o recomendado por el Presidente, esa persona no gozará del favor de la ex delegada de Tlalpan.

Eso lo saben bien militantes de Morena en esa alcaldía, quienes en 2015 trabajaron de la mano con ella para lograr la victoria electoral de aquel año y ponerla como la titular de la demarcación.

Pero llegó al cargo y se olvidó de esos militantes. No les dio en solo cargo en la administración y a lo largo del trienio no les resolvió ninguna gestión que solicitaran. Los olvidó.

Su pecado fue que esos morenistas pertenecían al grupo político de Ricardo Monreal, enemigo acérrimo de Sheinbaum dentro de la 4T.

Ella es gregaria.

LOS CUATRO FANTÁSTICOS

Cuando se convirtió en jefa de gobierno era muy poco el capital político que Claudia Sheinbaum tenía dentro del partido Morena, pero a golpe de influencias y con una pequeña gran ayuda que le llegó desde Palacio Nacional hoy tiene mayoría en el Consejo Nacional morenista.

Hoy tiene incrustadas a sus piezas en posiciones clave del partido, como es el caso de la CDMX, donde impuso a Sebastián Ramírez como dirigente local.

Pero aunque Sheinbaum tiene muchas cartas para jugar lo cierto es que su círculo cercano es muy pequeño. Se trata de unos cuántos colaboradores quienes dentro del morenismo son conocidos como los Cuatro Fantásticos.

El primero es Carlos Ulloa, un hombre que se desempeñó de secretario particular el primer año de gobierno y luego fue defenestrado tras ser descubierto repartiendo despensas en Tlalpan.

Con todo y los yerros de Ulloa, su jefa le dio la Sibiso y después lo puso en el estratégico cargo de titular de la Seduvi.

El otro es Tomás Pliego, a quien Sheinbaum designó como coordinador del Gabinete de Seguridad; luego lo mandó a dirigir a Morena en la CDMX y ahora ocupa una cartera en el Comité Ejecutivo Nacional de ese partido.

También está Héctor Ulises García Nieto, un amigo que viene desde el movimiento estudiantil del CEU, a quien Sheinbaum le dio la administración de la Central de Abasto y luego lo mandó a dirigir Morena en la Ciudad.

Desgraciadamente Héctor Ulises no lo hizo nada bien, pues en 2021 Morena perdió nueve de las 16 alcaldías y entonces desapareció de la vida pública por un rato.

Apenas reapareció en octubre de 2022 en Morelos, encabezando redes estatales de apoyo en favor de las aspiraciones presidenciales de Sheinbaum.

El último de los Cuatro Fantásticos es Juan Gutiérrez, director general de Concertación Política y Atención Ciudadana de la Secretaría de Gobierno de la CDMX.

Gutiérrez también es amigo desde la Universidad, pero incluso es compadre, pues apadrinó la primera comunión de Rodrigo, el hijo de Carlos Imaz.

Aunque no es su hijo de sangre, Rodrigo le dice a Claudia Sheinbaum “mamá”.

Alberto Cuenca
Alberto Cuencahttp://cuenquita
Soy reportero del diario y semanario digital Capital CDMX. Fui reportero en diario El Universal y he colaborado en medios como la revista Forbes México, Ruido en la Red, el semanario El Influyente y el canal Capital 21.

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