Ciudad de México.- En la Ciudad de México (CDMX) se vive el inició de la trancisión del poder que se ha mantenido desde 1997 en manos de la izquierda partidista, primero PRD, ahora Morena.
Sin embargo, los resultados de las elecciones del 6 de junio de 2021, marcaron un antes y un después en el acomodo de la clase política y eso pasa por el reajuste de los partidos, los movimientos sociales y de los nuevos liderazgos de la sociedad civil.
En la CDMX se vive por primera vez un fenómeno que apunta hacia los gobiernos de coalición y un bipartidismo, aún cuando existan partidos pequeños como el Partido del Trabajo, el PVEM o Movimiento Ciudadano. La tendencia es que no desaparexcan porque le son últiles al partido en el poder.
Lo que está claro es que las coaliciones que lograron triunfos y van a gobernar en la capital del país, llegaron para quedarse. El caso de Movimiento Ciudadano puede ser un tema a analizar con mayor detenimiento, aunque su futuro se decidirá en la contienda de 2024.
Al hablar de transición no es sólo de cambios o nuevos rostros en los partidos, sino del aglutinamiento de las fuerzas y líderes políticos, muchos del relevo generacional, que se viene gestando desde 2012, cuando se fracturó el PRD para nutrir a Morena.
El problema de Morena es que no tiene vida de partido, sino se redujo a un movimiento de movimientos, por eso su derrota fue tan estrepitosa y su desgaste en el poder pasó de 18 a dos años y medio.
Esa fractura interna en Morena y su debilitamiento llevará a que se fortalezca la coalición del PRI, PAN y PRD donde estan aglutinados diversos liderazgos con el apoyo de poderes fácticos y de figuras de Morena que entienden que en la CDMX se debe vivir una alternancia en caso de que la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, siga ensimismada y pretenda imponer un delfin en el proceso interno de 2024 como lo hizo en 2021.
La prueba de fuego para que avance la transición democratica serán los gobiernos de coalición que van a formar los nueve alcaldes que le arrebataron el poder a Morena en las elecciones intermedias. Ya están unificados en la llamada UNA CDMX y tienen definida una ruta para erigirse como un verdadero contrapeso a Sheinbaum, quien está metida en más líos que en la gobernanza de la ciudad.
Hoy salió a escena la alcaldesa electa en Cuauhtémoc, Sandra Cuevas, quien se ve bien asesorada y trae hasta la estampa publicitaria del Ángel de la CDMX que hace recordar la imagen de Marcelo Ebrard. Anunció que en su gabinete habrá perfiles del gobierno federal, de la Cancillería y otras áreas, mera casualidad. Cuevas no apareció con los alcaldes del PRI, PAN, PRD, pero asegura acompaña la agenda de UNA CDMX. Lo que ya demostró hoy es que esta bien asesorada y será una de las voces que enfrenten a la Jefa de Gobierno, quien sigue obstinada en pelear con fantasmas y polarizar a los capitalinos.
La transición para ser efectiva debera poner en la agenda a la sociedad civil o quedará condenada al fracaso como el que ya probó la izquierda partidista.



