Rosario Robles y su resistencia

Mi amigo

Rosario Robles es una sobreviviente. A un precio humano muy alto, ha demostrado que cuenta con uno de los atributos más codiciados por cualquier político: la resiliencia.

Esto lo sabe ella, pero también sus adversarios y por ello sus problemas no van a terminar.

Con la ex jefa de Gobierno de la Ciudad de México, en realidad se ensañaron, quisieron dar muestra del poder y sus alcances, privándole de sus derechos y utilizando la prisión oficiosa de mala manera.

Creo que a Robles, en alguna medida, la condena su pasado.

Paradójicamente su eficacia como operadora política y pieza clave en el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en el entonces Distrito Federal, es prueba de ello.

Sin el compromiso de Robles en aquellos días, al PRD no le habría alcanzado para contrarrestar el empuje del PAN por el efecto de la candidatura de Vicente Fox.

La política es ingrata y a veces en niveles insospechados e inauditos.

Su paso por el gobierno de Enrique Peña Nieto es más una consecuencia de todo lo que se partió entre 2005 y 2006, que de un cauce natural en la biografía de quien ocupó dos secretarías de estado, la de Desarrollo Social y la de Reordenamiento Territorial.

Pero Robles está en libertad y eso es una ganancia después de tres años en el que se la mantuvo recluida, ya que tendrá más elementos y tiempo para defenderse de la acusación de ejercicio indebido del servicio público y por la omisión ante supuestos desvíos que habrían alcanzado la cantidad de 5 mil millones de pesos.

Rosario Robles y su resiliencia 

Robles siempre ha insistido en su inocencia y eso se refleja en la estrategia de defensa.

Es más, la metieron en la cárcel, porque confió en que su disposición para aclarar las cosas sería suficiente.

Ahí está la falsificación de una licencia para poder mantenerla tras las rejas, en un hecho que deja muy mal parada a la FGR.

No cayó en la trampa de acusar a otros, porque no varío su narrativa de que ella no cometió ilegalidad en su paso por el gobierno. Mantuvo su integridad y ello no es poca cosa, más allá de se esté de acuerdo o no con su trayectoria y los vaivenes naturales que ello conlleva.

Falta todavía una aduana difícil, que es la que provendrá de la decisión de los jueces, pero en el recorrido seguramente almacenó la energía para enfrentar todo lo que aún está pendiente.

A estas alturas tiene claro quiénes son sus amigos y aliados y quienes no, asunto nada menor cuando se transitan caminos llenos de obstáculos y acechanzas.

Hacer pronósticos es difícil y más en una situación tan cambiante como la actual, pero seguramente Robles será una protagonista en temas sensibles y en particular los que tienen que ver con las condiciones de vida en los centros de reclusión.

Vivió y escuchó historias terribles y eso es una experiencia que seguramente aprovechará.

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