Reforma Eléctrica: el deadline de Granholm

Mi amigo

Reforma eléctrica. Negar la realidad no es una buena idea y es lo que intentó el gobierno mexicano en lo que respecta a la Reforma Eléctrica y la relación con Estados Unidos.

La vista de Jennifer M. Granholm es un ejemplo de lo anterior.

Rocío Nahle, la secretaria de Energía, salió a decir, luego de una reunión en Palacio Nacional, que no existían preocupaciones del gobierno de Joe Biden y que todo se arreglaría desde la perspectiva de amigos y de socios.

Se trató de colocar la idea de que las explicaciones mexicanas habían sido suficientes.

Y que existía claridad sobre la voracidad de las empresas privadas que producen energía.

Pero no, no era así. Granholm, que es la principal responsable de los temas energéticos en Estados Unidos, dejó en claro que “en cada reunión transmitimos expresamente preocupaciones del gobierno de Biden-Harris sobre el posible impacto negativo de la reforma energética propuesta por México”.

Y añadió que la reforma, de concretizarse, “podría obstaculizar los esfuerzos conjuntos relacionados con energías limpias”.

En Estados Unidos los relatos de la supuesta corrupción de las grandes compañías privadas tienen poco impacto.

Y sobre todo en la medida en que no hay ninguna investigación relevante al respecto.

Reforma Eléctrica 

Mucho menos alguien sujeto a proceso jurídico por “el robo” que se atribuye, desde la administración actual, a los cambios impulsados el periodo presidencial de Enrique Peña Nieto.

Las cartas están a la vista y el gobierno de López Obrador deberá mediar hasta dónde quiere llegar.

Y cuánto está dispuesto a arriesgar en lo que respecta a su relación con la Casa Blanca y dentro del T-MEC, ya que aspectos centrales de los cambios propuestos son sujetos de controversia o de plano violatorios por lo que respecta a la libre competencia.

Las relaciones con Estados Unidos tienen una alta complejidad que supera a las grillas internas de ambos países, pero es esencial el tener una idea precisa de lo que se quiere.

Por otra parte, la visita de Granholm puede servir para que el debate parlamentario se torne más realista y para que en particular los integrantes del PRI, que son quienes pueden inclinar la balanza, establezcan una ruta de claridad respecto a lo que están dispuestos a respaldar.

Es cada día más difícil que la reforma se apruebe en los términos en que fue enviada por el presidente López Obrador.

Y las dificultades siguen radicando en el daño que causará al medio ambiente, lo que implica una violación inclusive a los derechos humanos.

Pero también al ambiente de inversiones y a las garantías que se requieren para que ocurran.

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