El peso mexicano se negocia esta mañana cerca de 18.95 por dólar, recuperando terreno tras fluctuaciones recientes causadas por tensiones geopolíticas y expectativas de política monetaria .
Expertos apuntan a dos factores claves. Primero, la espera de la próxima reunión de Banxico (programada para el 26 de junio) en la que se anticipa una probable reducción de la tasa de interés. Un recorte –aunque modesto– es interpretado por los mercados como señal de estabilidad económica, incentivando inversiones locales y propiciando la apreciación del peso.
Segundo, la escalada de tensión entre Israel e Irán ha generado un efecto barrera para monedas emergentes. El peso se ve beneficiado en comparación con otras divisas, gracias a una percepción de menor exposición global.
Para los consumidores mexicanos, la tendencia implica una leve reducción en el costo de productos importados, viajes al extranjero y mercancías dolarizadas. Sin embargo, advierten economistas, si Banxico recorta en exceso podría reactivar la inflación, anulando el efecto favorable sobre el poder adquisitivo.
En el sector empresarial, banca e industria, se anticipan mejoras en el acceso a créditos y financiamiento barato. No obstante, también se insiste en cautela: la economía mexicana sigue sujeta a presiones globales, especialmente en materia de petróleo y demanda externa.



