Inquilinos, trabajadores, pacientes y visitantes del edificio conocido como “Condohomero”, ubicado en Calzada General Mariano Escobedo 375, en la colonia Polanco, viven una situación alarmante. A diario se enfrentan a elevadores averiados que, lejos de ser una comodidad, se han convertido en una verdadera amenaza para su integridad física.
El inmueble de 20 niveles, donde operan oficinas, consultorios y departamentos, presenta fallas recurrentes en su sistema de elevadores. De los tres con los que debería contar, desde hace meses solo uno funciona de manera intermitente, se sacude violentamente, se detiene sin razón y, en ocasiones, ni siquiera cierra bien las puertas.
“Vengo a consulta porque mi seguro médico me manda aquí, pero tengo movilidad reducida. Hoy, otra vez, subí a pie hasta el piso 17 porque no hay elevador. ¿Qué pasa si me desmayo o resbalo en el camino?”, cuestiona con indignación la señora Margarita Pineda, de 64 años, paciente con problemas respiratorios. Como ella, decenas de personas con discapacidad o en tratamiento médico han tenido que subir y bajar escaleras, incluso cargando tanques de oxígeno o bastones.
Familias completas también han vivido momentos de terror. “Mi hija de cinco años entró en pánico al quedarse atrapada conmigo durante casi 15 minutos. Gritaba desesperada. Desde entonces ya no quiere entrar al elevador”, narró Mariana Guzmán, visitante frecuente que acude con su pediatra al lugar.
Los testimonios se acumulan. Empleados de oficinas han reportado crisis de ansiedad tras quedar varados dentro del único elevador en funcionamiento. “El elevador se sacudió tan fuerte que pensamos que iba a caer. Salimos llorando. Esto no puede seguir así”, aseguró uno de ellos.
Pese a las cuotas de mantenimiento que superan varios miles de pesos mensuales por unidad, los vecinos denuncian que la administración general, encabezada por Esteban Andrés García Herrera, no ha resuelto el problema y ha intentado culpar a los propios usuarios por el mal estado de los elevadores, aludiendo a la sobrecarga del sistema.
“La realidad es que la espera puede ser de más de 30 minutos para poder subir, y si uno va al segundo nivel en apariencia, en realidad ya son cinco pisos porque los primeros tres son estacionamiento”, explicó otro inquilino. “Es absurdo que paguemos tanto y sigamos en riesgo. Hay días en que literalmente ningún elevador sirve”.
Ante la falta de soluciones y el peligro creciente, los inquilinos hacen un llamado urgente a Protección Civil de la Ciudad de México y a las autoridades de la alcaldía Miguel Hidalgo para realizar una inspección inmediata y dictar medidas que prevengan una tragedia.
“¿Qué están esperando? ¿Que alguien muera atrapado o que se desplome una cabina?”, sentenció uno de los propietarios. La negligencia no puede seguir normalizándose y ya se han presentado quejas contra el administrador Esteban Andrés García Herrera y el actual Consejo de Administración del inmueble.



