Ciudad de México.- El tiempo se le acaba a la Asamblea Constituyente para aprobar la Constitución de la Ciudad de México, pues su plazo vence el 31 de enero, pero las fórmulas que de bote pronto buscan los diputados para acelerar la discusión y aprobación de artículos se han topado hasta ahora con los obstáculos que ellos mismos ponen.
Durante la noche del miércoles, la Mesa de Consulta del órgano legislativo, en la que participan los coordinadores de todas las bancadas, acordó que se reduciría el número de reservas presentadas por los diputados de sus respectivas bancadas, y en caso de que hubiera varias con temas coincidentes se aglutinaran en una sola.
Este jueves quedó claro que ese acuerdo no prosperó, porque como ocurre a diario, fueron varias decenas de reservas las que llegaron a la Mesa Directiva del órgano legislativo, a los artículos 20 y 21 del proyecto de Constitución.
En el caso del artículo 21 se presentaron 93 reservas, al dictamen lo que propició comentarios de enojo y sarcasmo del presidente de la Mesa Directiva de la Asamblea Constituyente, Alejandro Encinas, quien lamentó que en este órgano legislativo hubiera un problema de incontinencia parlamentaria.
“Lo bueno que todos reconocieron el trabajo de la Comisión de Desarrollo Sostenible. Tenemos un problema de incontinencia parlamentaria; hay que actuar con responsabilidad porque así no se puede trabajar con seriedad”, lamentó Encinas.
Antes, durante el mediodía, el presidente de la Mesa Directiva decía que hay un avance de 30 por ciento en la aprobación de articulos, aunque agregaba que para lograr el objetivo y cumplir con el plazo legal de tener la Constitución capitalina el 31 de enero, será necesario convocar a sesiones hasta los domingos.
Para este jueves, los diputados constituyentes habían aprobado un total de 19 artículos ordinarios y un transitorio, de un total de 71 artículos ordinarios y una veintena de transitorios que formarán la Constitución local.
Un receso que de poco sirvió
Hoy, los legisladores aprobaron un receso que se prolongó por cuatro horas, con el objetivo de que la junta directiva de la Comisión de Desarrollo Sostenible sistematizara y redujera el número de reservas que presentaron legisladores de las distintas bancadas al artículo 20, relacionado con los instrumentos de Planeación del Desarrollo Urbano.
De inicio, este mecanismo parecía haber funcionado, porque de 36 reservas presentadas, su número bajó a siete; además, se generó un nuevo documento del artículo 20, con toda una serie de cambios que incorporaron la mayoría de propuesta de legisladores y que modificaron el dictamen original de la Comisión de Desarrollo Sostenible.
Ese nuevo documento se presentó bajo el eufemismo de “reserva general”, y venía con el aval de 18 constituyentes que integraban la Comisión de Desarrollo.
Pero si la intención de esta nueva fórmula era ganar tiempo y acelerar el debate, eso no funcionó, pues el proceso de sistematización por parte de la junta directiva de esa Comisión sólo propició que los trabajos del Pleno, para concretar la discusión del artículo 20, iniciaran hasta las 5:40 de la tarde y concluyeran pasadas las 9 de la noche. Incluso este nuevo esquema tomó más tiempo que el mecanismo utilizado en días anteriores para sacar los artículos que ya se aprobaron.
Vino la discusión de esas siete reservas, de las que sólo se aprobó una, pero el debate requirió de una discusión de dos horas y media para su desahogo.
La reserva aprobada fue la que presentó el diputado del PRD, Manuel Oropeza, quien planteó un ajuste en el apartado D del artículo 20, relacionado con la Junta de Gobierno del Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva de la Ciudad de México.
En su reserva, Oropeza propuso que en la integración de esa Junta de Gobierno no se incorporen a tres miembros del Congreso de la Unión, como venía en la eufemística “reserva general”.
Hacer honor a la palabra
Aprobada la propuesta de Manuel Oropeza, el presidente de la Mesa Directiva, Alejandro Encinas sometió a discusión y votación la llamada “reserva general” que se construyó durante el receso de cuatro horas.
Supuestamente ese documento venía con el respaldo de todos los grupos parlamentarios y su procesamiento sería ágil, pero ni traía el consenso de todas las bancadas ni se aprobó con rapidez.
César Camacho, coordinador de los legisladores del PRI, y Claudia Pastor, diputada designada por el Ejecutivo federal, pidieron que los numerales 1 y 4 del apartado C se votaran por separado.
En el numeral 1, la “reserva general” establece que el Programa General de Ordenamiento Territorial de la Ciudad se sujetará al Plan General de Desarrollo y tendrá carácter de ley; además, será elaborado por el Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva, con la participación de la administración pública de la ciudad, las alcaldías y la sociedad.
Se añadió, con la oposición del PRI, que para la aprobación de ese Programa, deberán privilegiarse los criterios y lineamientos técnicos del instrumento, además de que el Congreso deberá resolver sobre el mismo en un periodo no mayor a seis meses posteriores a su presentación; trascurrido este plazo, se considerará aprobado.
En el numeral 4 se redactó que los programas de ordenamiento territorial de las alcaldías serán formulados por éstas, con base en los lineamientos que establezca el Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva. Esos programas serán aprobados por el Congreso a propuesta de la o el Jefe de Gobierno, previo dictamen del Instituto.
Para este punto, la diputada Claudia Pastor presentó una reserva aparte, con el propósito de incluir que, la redacción de los programas de ordenamiento territorial sea elaborado por el Instituto de Planeación Democrática con la participación de la alcaldía de que se trate y la sociedad.
Esa propuesta no avanzó, pero el PRI tampoco quiso que prosperara la redacción del numeral 4 tal y como venía en la “reserva general”, por lo que pidió que este tema y en numeral 1 se votarán por separado.
El planteamiento de Camacho y de Pastor de inmediato generó las críticas de los diputados de Morena y del PRD, quienes acusaron que el PRI no había respetado el acuerdo de avalar la “reserva general” tal y como había salido de la reunión de la junta directiva.
Los de Morena alegaban que en apego a los acuerdos, ellos habían renunciado a su derecho de presentar sus propias reservas.
La morenista Mayela Delgadillo pedía que se restituyera el proceso anterior, porque no se estaba llegando a nada, mientras que el legislador del PRI, Eduardo Escobedo decía que los numerales 1 y 4 no habían logrado consenso durante la reunión de la junta directiva.
“Se nos quiere aplicar una chicana”, acusaba el de Morena, Jesús Ramírez. El diputado del PRD, Roberto López, pedía que se hiciera honor a la palabra, pues parecía que lo acordado en la Mesa de Consulta no había servido de nada.
César Camacho intervino para decir que era necesario afinar y depurar este nuevo proceso para desahogar reservas. Anunció que retiraba por esta ocasión la propuesta de votar por separado los numerales 1 y 4 del apartado C “para evitar que haya suspicacias a propósito de palabras empeñadas”, agregó.
Abundó que la intención era abonar en los consensos, en los hechos y no en los dichos. Dijo que el PRI no será una bancada que retrase la discusión.
Lo cierto es que las palabras de Camacho escondían una estrategia, que era retirar la propuesta del voto separado pero votar en contra la “reserva general”, con el objetivo de regresar el documento total a comisiones, lo que habría propiciado un mayor retraso en la discusión del artículo 20.
Por poco y al PRI le sale la jugada, pues cuando se sometió a votación la “reserva general”, esta registró 57 votos a favor, 23 en contra y seis abstenciones.
Por sólo un voto, esa mega reserva alcanzó apenas la mayoría calificada para su incorporación al decreto de la futura Constitución local.
Casi al término de la sesión, un exasperado Alejandro Encinas anunció que mañana a las 9:00 horas se reunirá la Comisión de Desarrollo Sostenible con los legisladores que presentaron las 93 reservas al artículo 21, con el objetivo de tratar de reducir y sistematizar el número de las mismas.
Además, a las 14:00 horas se reunirá la Mesa de Consulta para identificar diferendos y tratar de solventarlos, por lo que la sesión comenzará hasta las 16:00 horas.
Antes de levantar la sesión y de acusar la incontinencia parlamentaria, Encinas no perdió la oportunidad de ventanear a las bancadas que más presentaron reservas al artículo 21. Aunque las cifras del legislador no cuadraban, dijo que Morena registró 43 reservas, el PVEM 11, el PAN 9; el PRD 5, los designados del Ejecutivo federal 5, el PES 10, el PRI 2 y los designados por el Jefe de Gobierno una.
Así, mañana se pondrá a prueba otra nueva fórmula que de bote pronto buscará agilizar los trabajos de la Asamblea Constituyente, frente a un calendario que avanza implacable.



