Ciudad de México.- Ante diputados de diversos partidos y especialistas en temas ambientales, el director de la Agencia de Gestión Urbana del gobierno capitalino, Jaime Slomianski defendió el proyecto de la planta de termovalorización para el manejo de la basura que se construirá a finales de agosto, y fustigó a quienes se oponen a un plan probado con más de mil 400 instalaciones de este tipo en todo el planeta.
A los críticos de la planta de termovalorización, la cual se edificará en terrenos de lo que fue el relleno sanitario Bordo Poniente, los exhortó a mirar y actuar contra los tiraderos de basura a cielo abierto que rodean la urbe, en lugar de cuestionar un modelo que tiene más de 30 años de operación exitosa y sin que se haya demostrado que este tipo de tecnologías afecten la salud de quienes habitan en las cercanías de esas plantas.
Aclaró que la termovalorzación no implica la incineración de los residuos urbanos que sí genera contaminación. En esa aseveración lo acompañó Federico Casares, director de Desarrollo de Negocios de la empresa Proactiva, filial de la firma francesa Veolia, –a la cual se le adjudicó el diseño, construcción y operación de la planta–, quien aseguró que la termovalorización es exitosa porque a diferencia de la incineración tradicional, los residuos inorgánicos se descomponen a través de un proceso de combustión controlado, además de que el agua que se utiliza, con la temperatura a más de 800 grados centígrados se convierte en vapor, mismo que va a una turbina y genera energía eléctrica.
En una sesión de trabajo que se prolongó por dos horas y medias con integrantes de las comisiones de Gobierno y Preservación de Medio Ambiente de la Asamblea Legislativa del DF (ALDF), tanto Slomianski como Casares enfrentaron cuestionamientos de legisladores, especialistas y hasta de integrantes de la sección de limpia del Sindicato de Trabajadores del gobierno local.
El proyecto de la planta de termovalorización contempla que 4 mil 500 toneladas de basura, de las 13 mil toneladas diarias que genera la ciudad, se vayan a estas instalaciones en donde se descompondrán para convertirlas en 965 mil megawatts, una cantidad de energía eléctrica que servirá para alimentar las líneas del Metro.
Federico Casares destacó que bajo esta tecnología la mayoría de los residuos que lleguen se aprovecharán. Por cada 100 toneladas de basura que se procesen sólo se tendrán tres toneladas de cenizas altamente tóxicas que resultarán inservibles, pero que se enviarán para su disposición final a rellenos sanitarios en el norte del país y bajo un manejo aprobado por las autoridades ambientales.
Sobre ese tema, Luis Rául Tovar, Investigador del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, le hizo ver al directivo de Proactiva que la generación de esa cantidad de ceniza inservible se convertirá en 135 toneladas de residuos tóxicos al día, pero al mes serán más de 4 mil toneladas. Cuestionó cuánta agua requerirá la planta de termovalorización para operar.
En respuesta, Casares detalló que el manejo de tal cantidad de ceniza tóxica se tiene previsto como parte de los costos de operación de operación de la planta, para el manejo y disposición final.
Respecto al uso de agua, dijo que el consumo del líquido provendrá de la red hidráulica de la Ciudad de México, y se requerirán alrededor de 150 mil metros cúbicos de agua por año. Aseguró que se trata de un consumo bajo, además de que al generarse vapor dentro de un circuito cerrado habrá reposición de agua, por lo que no existirán descargas de líquido residual al drenaje.
Carlos Álvarez, consultor ambiental, preguntó cómo se podrá mantener la producción de los 965 mil megawatts diarios para alimentar las líneas del Metro, cuando es sabido que las 4 mil 500 toneladas de basura que se utilizarán para el proceso varían en su poder calórico, ya que no están compuestas todos los días de los mismos desechos.
El ejecutivo de Proactiva expuso que en un escenario como el anterior y para compensar, se alimentará la planta con más cantidad de residuos que tengan alto poder calórico. Dio a conocer que la energía que se produzca no se irá directamente al Metro, sino que se incorporará a la red de la Comisión Federal de Electricidad para el consumo general, y sólo se reducirá la cantidad que ese organismo federal remita al Sistema de Transporte Colectivo.
Durante el encuentro, Hugo Alonso Ortiz, de la sección de trabajadores de limpia del Sindicato de Trabajadores del gobierno local, se mostró incrédulo de que el siguiente gobierno local quiera continuar con la obra de esta planta, por razones políticas o de cualquier otra índole.
El monto de la inversión de la planta es de 10 mil 902 millones de pesos. La empresa ganadora del contrato operará la misma durante 33 años, tres de los cuales serán dedicados a la construcción de las instalaciones, de manera que la actual administración encabezada por Miguel Ángel Mancera no tendrá la oportunidad de inaugurarla.
Jaime Slomianski consideró que el futuro gobierno de la Ciudad tendrá que valorar una serie de aspectos económicos, sociales y ambientales en caso de considerar la suspensión del proyecto, pues no sólo están las sanciones y multas por cancelar el contrato, sino también por detener un plan que tiene como objetivo contribuir a la reducción de gases de efecto invernadero, ya que se no se enterrará más la basura en los rellenos sanitarios con el riesgo de contaminar la atmósfera y a los mantos acuíferos.
Slomianski agregó que los trabajadores de limpia tendrán sus empleos a salvo, pues de ellos seguirá dependiendo el servicio de recolección domiciliaria y la selección de desechos.
El funcionario también recordó que en julio próximo entrará en vigor una norma para el manejo de residuos urbanos en la capital del país, que impondrá a los capitalinos la obligación de separar los desechos en cuatro categorías: los biodegradables susceptibles de ser aprovechados; los inorgánicos con potencial de reciclaje; los inorgánicos de aprovechamiento limitado, y los de manejo especial y voluminoso.



